QUE VIVA LA CORRUPCIÓN, QUE MUERA LA MEMOCRACIA!!!
No, no me he vuelto loco. Simplemente, estoy bastante cansado de escuchar a políticos diciendo que "la corrupción es el principal problema de nuestro país". Es mentira. Es una manera de hacer ver a la gente que ellos no están "en el ajo", simplemente. Pero el gran problema de nuestro país no es la corrupción (en general), sino:
* La estupidez de los políticos.
* La ambición de los políticos.
* El buenismo de los políticos.
* La inutilidad de los políticos.
* Las mentiras electoralistas de los políticos.
Llegados a este punto, me gustaría diferenciar entre políticos o funcionarios corruptos y políticos o funcionarios ladrones. Los primeros se enriquecen en el ejercicio de su actividad. Se hace una carretera, tanto pa ti, tanto pa mí, y tanto pal partido. Los segundos simplemente roban. Me invento un curso de formación, y todo pa mí y pal partido. Yo me refiero en este artículo a los primeros.
Y, no gustándome ni uno ni otro, que quede claro, prefiero mil veces a un político o funcionario corrupto que a un político memo, o de ambición enfermiza, o buenista hasta el extremo, o mentiroso. Al menos, mientras se enriquece, también genera riqueza. Si se le pone un sobreprecio a un aeropuerto, una draga, una vía de tren, una carretera, un edificio, o un proyecto de investigación, al menos, a los españoles nos queda al final el aeropuerto, la draga, la vía de tren, la carretera, el edificio o el proyecto de investigación. Al menos la corrupción mueve la economía. Y de ello se benefician propietarios, directivos, mandos medios, empleados, proveedores, etc...
Pero no mueve la economía la memez de los políticos. Como la de esos dos concejales asturianos que decidieron hablar en femenino durante toda su legislatura. O la memez de Pablo Iglesias dándose un beso en el hemiciclo con un colega. O Carmena, poniendo a recoger colillas a los niños o proclamando el día sin traje de baño.
Y no mueve la economía el político ambicioso. Por el contrario, al ser capaz de negar lo que es bueno de manera evidente para el país, por el simple hecho de que no proviene de él, puede convertirse en un lastre para la nación. Pedro Sánchez, con su no, no, no y no, y criticando al PP por todo (que digo yo que algo bueno habrán hecho, ¿no?, porque del país que dejó ZP hecho unos zorros al de hoy, algo ha cambiado). Pero esa oposición absoluta, frontal y pertinaz, sinsentido, es simplemente un lastre para el desarrollo.
Y tampoco mueve la economía el buenismo, rayano en la memez. No arregla la violencia radical musulmana el hablar de una "Alianza de civilizaciones", ni reactiva el tratado de Kyoto el decir en la ONU que "la tierra es del viento", ni arregla la situación venezolana el mediar entre los mafiosos y los demócratas de manera equidistante, o considerar a un terrorista como Otegui "un hombre de paz". La estupidez buenista en grado supino la representa, como no, ZP.
Ni añade nada la inutilidad de algunos (muchos) políticos. La falta de currículum, la falta de experiencia laboral fuera del mundo partidista, la bisoñería de algunos, que nunca deberían ocupar puestos clave en nuestro Gobierno. Recuerdo a la Aído (cuya única experiencia fue de becaria en una Caja de Ahorros antes de ser enchufada como Directora de la Agencia Andaluza de Flamenco, de donde saltó a ser ministra nada menos), o Leyre Pajín (cuya mayor aportación a España fue decir la gilimegachorrada de la "confluencia planetaria"). O los mismos ZP y Sánchez, o Iglesias, Errejón y Monedero, que salvo obscuros sueldos de países retrógrados, sólo pueden demostrar experiencia docente, que no es ni de lejos la preparación práctica necesaria para desarrollar una labor de alcance.
Y los mentirosos, a los que el sistema les permite engañar a los votantes, pero que después no les exige el cumplimiento de sus promesas.
No, señores. Nuestro problema no son los corruptos, sino los ladrones, los inútiles, los memos, los buenistas, los bloqueadores enfermizos, y los mentirosos, que conforman este sistema mal llamado Democracia, y que se ajusta más al término MEMOCRACIA. Si un político hace, genera actividad y riqueza, me parece perfecto que gane. Que debría ser una ganancia reglada? Pues claro. Pero mientras el sistema no premie a los políticos y funcionarios buenos, y permita a los inútiles, pues pasa lo que pasa.
Así que, sin llegar al "Muera la inteligencia" que se le atribuye a Millán Astray, mi grito es el de "Viva la corrupción (mientras genere riqueza y actividad), y muera la memocracia"
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