martes, 3 de mayo de 2016

ARTURITO ALA TRISTE



Estimado Señor Pérez-Reverte:

Nos demostró usted en su discurso del 2 de mayo que a un Académico de la Lengua se le puede ir la ídem; ¡qué pena, con lo bien que me caía usted antes de ayer!.

Recibiendo la Medalla de Plata de la Comunidad de Madrid el gran día 2 de Mayo, cayó usted en la tentación, como otros ilustres premiados de los que ya hemos hablado aquí, de querer hacerse el guay diciendo algo que lo haga parecer joven.

No he querido que nadie me la transmita, he escuchado su frase varias veces y la he anotado yo mismo para asegurarme de que ni una coma me fuera ajena.

Dijo usted:

"...Y más en una fecha como ésta, el 2 de mayo, que es una de las pocas fechas españolas en las que es posible no avergonzarse de ser español".

Don Arturo, Don Arturo, Don Arturo... ¡No necesitábamos este aporte precisamente en estos momentos de nuestra historia!, ¿por qué ha dicho usted algo así?.

La sentencia es fea y mal construída, pero, sobre todo, destila mala milk a borbotones.

Si Reverte es volver a verte, eso es precisamente lo que tuve que hacer con el vídeo de sus palabras, pues no podía creer que fuera cierto.

No era el momento, no era el lugar, no nos ayuda usted.

De un tiempo a esta parte lo veo a usted gruñón, como si se le notara su edad más por dentro que por fuera. Como con ganas de llamar la atención con cosas diferentes a su demostrado talento de escritor.

Si Don Arturo, escribe usted bien pero habla muy mal.

Esa frase la hubiera quitado de su borrador sin duda alguna, si hubiera tenido tiempo de pensarla un poco.

Muchos no nos avergonzamos de ser españoles NUNCA Don Arturo, no siente usted cátedra sobre sus propias frustraciones personales. Ya teníamos varios heraldos de la intelectualidad perrofláutica alborozados de anti españolismo, pero de usted no lo esperábamos... Por eso lo hizo, presumo.

Se vio rodeado de miembros del gobierno, entró en éxtasis rústico, y se le apareció redivivo su amigo Marías. Fue usted poseído, poseso, y se marcó un Bardem, se hizo un Trueba, se convirtió en un Willy Toledo sin remisión por unos instantes.

Nadie es perfecto Don Arturo. Hirió usted nuestra autoestima. Fue como decirle a alguien a punto de saltar por la ventana que tiene un grano en la nariz.

No estuvo usted afortunado Señor Pérez, aunque sea usted hermano del ratoncito de los dientes, ayer nos dejó un regalo envenenado.

Esta moda de recibir premios faltando al respeto a los que te los dan y a la nación en general como para parecer que uno es muy valiente y atrevido, parece contagiosa.

Su ala nunca estuvo más triste, su pintor de batallas tiró el pincel al oírlo, su Día de Furia se convirtió en Día de Feria.

¡Qué bien me caía usted antes de ayer!.

Sepa, Don Arturo, que ser español es un orgullo cada día porque somos una nación que ha cambiado el mundo varias veces a mejor, porque somos la cultura más creativa del Planeta, la menos racista, la más luchadora, rebelde y humilde.

Sepa usted, Don Arturo, que ninguna otra inventó los Derechos Humanos en el siglo XVI, y dona órganos y sangre como nadie desde hace decenios.

Nuestra alegría de vivir, el sol que llevamos dentro, la empatía como enseña, el aceite de oliva en nuestras venas.

Nuestro sentido de la familia, el abrazo de un vino amigo, la xenofilia, la mirada romántica del mundo. Esa épica de celebrar tras la batalla, incluso habiéndola perdido, son solo algunas de las cosas que nos hacen a mucho sentirnos felices de ser españoles.

Ayer, la vergüenza la puso usted con sus palabras. Y quiero pensar que lo sabe, que está arrepentido.

Se lo juro, Don Arturo.


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