YO SI TENGO MIEDO.
Pasados algunos días del atentado terrorista islamista en la ciudad española de Barcelona, permítanme que vaya al grano y evite las obviedades con las que nos están machacando los becarios de alcachofa de todos los canales de TV (o mejor dicho becarias, porque la mayoría son chicas y son monas, pero ese es otro tema).
No puedo más. Buscando reflexiones inteligentes, análisis valientes o perspectivas narrativas originales, uno se agota de ositos de peluche y mamarrachadas sentimentales de los que gestionan el dolor ajeno con gran generosidad.
"No tengo miedo", "Hay que seguir adelante con normalidad", "ha sido durísimo, hemos sufrido mucho", declaran sin pudor ciudadanos a los que no les ha pasado absolutamente nada; gente cuyos hijos o padres no han muerto o están destrozados en los hospitales, ¡qué fácil!.
Al padre del niño australiano no le he oido decir nada de eso, ni nada de nada, ¿saben por qué?, porque los que sienten dolor de verdad no dicen esas gilipolleces en la tele antes de irse a tomar el aperitivo. Porque al que le han matado a sus hijos, padres o amigos al grito de "Alá es grande", no le sigue la vida como antes, porque él si que tiene miedo, miedo de que sus propios compatriotas queden bien en los medios con el dolor que no es suyo.
Me parece escandaloso suplantar el sufrimiento de otros. A los que la vida les ha cambiado para siempre es a los muertos y a sus familiares y amigos, y a los profesionales de seguridad y sanidad que lo han visto de cerca.
No perdones en mi nombre, ya lo haré yo cuando pueda... Les diría yo si uno de mis hijos hubiera muerto o estuviera ciego o parapléjico.
Pero afloran las miserias ideológicas sin recato. Cuando hubo casos de sacerdotes que cometieron abusos, nadie dijo que las víctimas también eran cristianas, nadie ponderó que son solo algunos, ninguno dijo que los más perjudicados son los propios cristianos. No lo hicieron, atacaron sin piedad y generalizaron.
La generalización interesada se usa o no según los casos. No se pueden acumular cien bombonas de butano en un chalet a menos que cincuenta familias compren dos cada una y callen. Hay una complicidad de silencios evidente. La simpatía de los Enestepaís con una religión que en los lugares en los que domina mata a los homosexuales, lapida a las mujeres por cualquier cosa, y corta las manos a los ladrones por ley, es perversa, siniestra.
Obvio que hay gente buena en todas partes, pero lo que no hay por igual en todas partes son cobardes, tibios, cómplices y sectarios.
Los imanes que vienen, financiados por países como Qatar, Emiratos Árabes Unidos y otros golfos del Golfo, aleccionan a los jóvenes musulmanes menos listos y los radicalizan en nuestras narices. Pero los que lo ven o lo sospechan no dicen nada, miran a otro lado. Con la mitad de rigor que algunos aplican al machismo o a la homofobia (ambas, virtudes para los islamistas), se controlarían mejor esos centros del odio. Pero es políticamente incorrecto. Pueden denostar a los españoles, a los peperos, a los católicos, a los fachas, a los toreros, a los cazadores, a los que comen carne... pero a los que ellos mismos dicen lo que son, por qué matan, en nombre de quien asesinan y lo que quieren ... a esos no. No digo que esté mal ni bien, digo que se aplique a todos los colectivos o a ninguno, pero no a veces si y a veces no.
Los que pueden acabar con esto de verdad son los musulmanes buenos, la mayoría de ellos. No mirando hacia otro lado cuando observan movimientos, reuniones, cambios de actitud en sus hijos, sobrinos, nietos, primos. Lo ven perfectamente, lo sospechan, pero no dicen nada ¿por qué?.
No es nada nuevo, a lo largo de la historia se ha visto el mismo fenómeno en muchos lugares: en USA con los disturbios raciales, en la Alemania nazi, en Irlanda del Norte, en el País Vasco español... El denominador común se llama SILENCIO CÓMPLICE. Nada de esto ocurre sin un apoyo moral y social de la comunidad que lo genera.
Vecinos musulmanes que vivís en Europa, nos están matando personas que viven entre vosotros. No basta con manifestarse casi insultando a los españoles, tenéis que actuar dentro de vuestras propias comunidades. Ayudadnos de verdad, ayudémonos todos. Si vosotros queréis, esto desparece. Es hora de que actuéis con valentía dentro de vuestras comunidades, demostradnos que es cierto lo que nos decís.
Si seguís como hasta ahora, lo que va a ocurrir será también culpa vuestra por omisión.
Yo si tengo miedo, con la vida de mis hijos no se bromea. O denunciáis a los terroristas vosotros, o sois cómplices.
¡Con nuestros hijos no se juega!
lunes, 21 de agosto de 2017
martes, 4 de julio de 2017
ESTUDIO SOBRE EL IMBECIL
Solo para inteligentes
Estudio del imbécil.
El estudio de los individuos imbéciles ha tenido poca discusión en el interior de las organizaciones, a pesar de que este tipo de personas existen a montones. Se las encuentra por todas partes, en las universidades, en las iglesias, en las empresas, en los sindicatos, en los partidos políticos; en fin, en cualquier lugar en que uno se encuentre. Poseen la característica de la ubicuidad. Como estas personas son muy dañinas para el desarrollo de las organizaciones y de la humanidad, es necesario reflexionar sobre ellas, a fin de conocerlas y poder combatirlas. Esto es un deber. Si los imbéciles entendieran lo dañino que son para la sociedad, ellos mismos se autoexiliarían y constituirían un mundo paralelo, el mundo de los imbéciles o, al menos, se pusieran un cartel que dijera: “yo soy imbécil, aléjense de mi”, como los hombres – de El Apocalipsis – que tenían la marca de la bestia. Pero, como esto es imposible, los imbéciles no tienen la capacidad de autoconocerse y percibir el mal enorme que provoca su triste existencia y debido, además, que la naturaleza no es sentimental al crear estos seres, estamos condenados a vivir con ellos y peor aún si la teoría del eterno de retorno, que defiende Nietzsche, es cierta; por lo tanto, debemos conocerlos, identificarlos y hacerles frente. Su perversidad y odio son de tal magnitud que derraman cicuta por todos lados, cuando son ellos los que deberían consumirla. Por eso, lo menos que podemos hacer es alejarnos porque son una ofensa a las mentes íntegras y brillantes; aunque es difícil hacerlo porque siempre andan en la búsqueda de las personas inteligentes, puesto que estos últimos constituyen un peligro para ellos. Son como los dictadores criminales. La historia de éstos, como es el caso de Hitler, plantea que muy pocas veces se detienen ellos solos, es necesario que alguien los detenga. Y para hacerlo, habrá que conocerlos.
Los imbéciles son como un barril repleto de estiércol, con muchos agujeros, que viene rodando en una pendiente y salpicando a los individuos que encuentran a su paso. Se parecen al pantano, que encierra podredumbre; por eso, entre más lejos estén, mejor y, como son muchos, constituyen una enorme masa amorfa; recordemos que entre los cuerpos funciona la ley de la Gravedad.
Debemos estar lejos y muy alto de ellos para no escuchar sus voces maldicientes: “Es preciso estar entrenado en vivir en las montañas, – afirmaba Nietzsche – en ver por debajo de uno mismo la mezquina charlatanería actual de la política y el egoísmo de los pueblos "
Los imbéciles y mediocres odian a las personas brillantes y pasan toda su triste vida buscando la forma de hacerles daño. Por eso, es imprescindible identificar sus características y su forma de actuar porque éstos siempre ven como enemigos a las mentes brillantes, a los honestos a quienes atacan sin piedad con intención de destruirlos, aunque para ello tengan que destruirse ellos mismos. Son unos verdaderos kamicazes. Es verdad que los imbéciles y mediocres son dañinos en todo lugar, hasta en su hogar; sin embargo, son más dañinos en instituciones en las que se dedican a la enseñanza, porque allí se están formando nuestros jóvenes, la generación de relevo. Imagínese usted, un profesor con mente imbécil y mediocre frente a jóvenes con mente brillante.
¡Qué terrible paradoja! La importancia de abordar el tema de la imbecilidad es grande. Estos elevan enormemente los costos en las empresas y más aún los costos sociales en las organizaciones y atentan contra la estabilidad emocional de las personas.
Habrá, entonces, que conocerlos y conocerlos bien. Los imbéciles y mediocres que hay en este país son los peores que existen. Aunque por lo general, el mediocre y el imbécil de nuestro país se identifica fácilmente por su inmensa soberbia y, además, muchos se empecinan en serlo, existen algunos que no es muy fácil su identificación. Estos son los más peligrosos. El conocimiento de ellos hará más fácil la estrategia a emplear y, por lo tanto, los procesos de desarrollo personal y grupal fluirán con mayor dinamismo.
Cuando la mayoría de la población es imbécil, en un sistema democrático las mayorías arremeten contra los no imbéciles y éstos se encuentran desprotegidos. Aristóteles era un fiel defensor de la racionalidad y de la democracia; sin embargo, advertía que cuando la población estaba conformada, en su mayoría, por individuos infames y malvados, la democracia deviene en una forma de gobierno no muy recomendable.
En un sentido más moderno, el imbécil es una desviación seria del comportamiento racional y adaptable. Es decir, el imbécil adopta siempre un comportamiento estúpido. La imbecilidad tiene implicaciones cognitivas y morales. La gente inteligente puede comportarse ocasionalmente como estúpida; es decir, como imbécil; pero, el imbécil está inhabilitado permanentemente para comportarse como una persona inteligente.
Estudio del imbécil.
El estudio de los individuos imbéciles ha tenido poca discusión en el interior de las organizaciones, a pesar de que este tipo de personas existen a montones. Se las encuentra por todas partes, en las universidades, en las iglesias, en las empresas, en los sindicatos, en los partidos políticos; en fin, en cualquier lugar en que uno se encuentre. Poseen la característica de la ubicuidad. Como estas personas son muy dañinas para el desarrollo de las organizaciones y de la humanidad, es necesario reflexionar sobre ellas, a fin de conocerlas y poder combatirlas. Esto es un deber. Si los imbéciles entendieran lo dañino que son para la sociedad, ellos mismos se autoexiliarían y constituirían un mundo paralelo, el mundo de los imbéciles o, al menos, se pusieran un cartel que dijera: “yo soy imbécil, aléjense de mi”, como los hombres – de El Apocalipsis – que tenían la marca de la bestia. Pero, como esto es imposible, los imbéciles no tienen la capacidad de autoconocerse y percibir el mal enorme que provoca su triste existencia y debido, además, que la naturaleza no es sentimental al crear estos seres, estamos condenados a vivir con ellos y peor aún si la teoría del eterno de retorno, que defiende Nietzsche, es cierta; por lo tanto, debemos conocerlos, identificarlos y hacerles frente. Su perversidad y odio son de tal magnitud que derraman cicuta por todos lados, cuando son ellos los que deberían consumirla. Por eso, lo menos que podemos hacer es alejarnos porque son una ofensa a las mentes íntegras y brillantes; aunque es difícil hacerlo porque siempre andan en la búsqueda de las personas inteligentes, puesto que estos últimos constituyen un peligro para ellos. Son como los dictadores criminales. La historia de éstos, como es el caso de Hitler, plantea que muy pocas veces se detienen ellos solos, es necesario que alguien los detenga. Y para hacerlo, habrá que conocerlos.
Los imbéciles son como un barril repleto de estiércol, con muchos agujeros, que viene rodando en una pendiente y salpicando a los individuos que encuentran a su paso. Se parecen al pantano, que encierra podredumbre; por eso, entre más lejos estén, mejor y, como son muchos, constituyen una enorme masa amorfa; recordemos que entre los cuerpos funciona la ley de la Gravedad.
Debemos estar lejos y muy alto de ellos para no escuchar sus voces maldicientes: “Es preciso estar entrenado en vivir en las montañas, – afirmaba Nietzsche – en ver por debajo de uno mismo la mezquina charlatanería actual de la política y el egoísmo de los pueblos "
Los imbéciles y mediocres odian a las personas brillantes y pasan toda su triste vida buscando la forma de hacerles daño. Por eso, es imprescindible identificar sus características y su forma de actuar porque éstos siempre ven como enemigos a las mentes brillantes, a los honestos a quienes atacan sin piedad con intención de destruirlos, aunque para ello tengan que destruirse ellos mismos. Son unos verdaderos kamicazes. Es verdad que los imbéciles y mediocres son dañinos en todo lugar, hasta en su hogar; sin embargo, son más dañinos en instituciones en las que se dedican a la enseñanza, porque allí se están formando nuestros jóvenes, la generación de relevo. Imagínese usted, un profesor con mente imbécil y mediocre frente a jóvenes con mente brillante.
¡Qué terrible paradoja! La importancia de abordar el tema de la imbecilidad es grande. Estos elevan enormemente los costos en las empresas y más aún los costos sociales en las organizaciones y atentan contra la estabilidad emocional de las personas.
Habrá, entonces, que conocerlos y conocerlos bien. Los imbéciles y mediocres que hay en este país son los peores que existen. Aunque por lo general, el mediocre y el imbécil de nuestro país se identifica fácilmente por su inmensa soberbia y, además, muchos se empecinan en serlo, existen algunos que no es muy fácil su identificación. Estos son los más peligrosos. El conocimiento de ellos hará más fácil la estrategia a emplear y, por lo tanto, los procesos de desarrollo personal y grupal fluirán con mayor dinamismo.
Cuando la mayoría de la población es imbécil, en un sistema democrático las mayorías arremeten contra los no imbéciles y éstos se encuentran desprotegidos. Aristóteles era un fiel defensor de la racionalidad y de la democracia; sin embargo, advertía que cuando la población estaba conformada, en su mayoría, por individuos infames y malvados, la democracia deviene en una forma de gobierno no muy recomendable.
En un sentido más moderno, el imbécil es una desviación seria del comportamiento racional y adaptable. Es decir, el imbécil adopta siempre un comportamiento estúpido. La imbecilidad tiene implicaciones cognitivas y morales. La gente inteligente puede comportarse ocasionalmente como estúpida; es decir, como imbécil; pero, el imbécil está inhabilitado permanentemente para comportarse como una persona inteligente.
viernes, 16 de junio de 2017
LA NEOLENGUA
La “neolengua” izquierdosa como sustitución de la lengua normal y académica. La lengua de madera.
El lingüista soviético Nikolai Iakovlevich Marr preveía el momento en que el proletariado triunfante se liberaría también de la lengua hablada, sujeta a humillantes restricciones naturales, y lo consideraba un «instrumento formal y retrógrado heredado del oscurantismo pasado» del que un día se liberaría la humanidad, porque no se necesitaba para nada, sino que la comunicación sería de inteligencia a inteligencia. Y tales afirmaciones nos parecen una simpleza o un delirio, pero es invento algo políticamente muy rentable, como en general todo lo que hoy se llama lo «políticamente correcto» y va camino de ser una neolengua obligatoria de un muy sutil totalitarismo, un nominalismo según el cual no son otra que lo que se las llama y su nombre de transformar la realidad, a costa de la inteligencia y para preparación de la idiocia mental, pero así es. Y podríamos decir que el constitutivo carácter de esta neolengua es su sustitución del lenguaje normal, como ya fue ensayado por el rey Nimrod, constructor de la torre de Babel del texto bíblico, que quiere alcanzar el sumo poder y para eso necesita que todo el mundo hable lo mismo y del mismo modo, para que piense lo mismo que es lo que, a veces, se llama «pluralismo» entre nosotros.
Desde siempre se ha sabido, efectivamente, que no hay nada que convenza más a las multitudes para que tengan un fervoroso pensamiento único que los discursos vacíos de contenido o las repeticiones de una o dos ideas seductoras y que lleven dos o tres palabras mágicas, pongamos, por ejemplo, «igualdad, modernidad, libertad, cambio y novedad y, desde luego, el pueblo, la gente (que para Podemos eso de decir “pueblo” puede sonar a comunista, y ellos, claro, quieren quitarse esa etiqueta, para que su “gente” les vote», para que ya se pueda decir cualquier cosa en torno a esas palabras; y en ambientes incluso intelectuales, como decía Leszek Kolakowski, gracias al juego retórico de las figuras de amo y esclavo en lucha puede darse la impresión de que se es un asombroso conocedor de la historia, la geografía, la economía o la numismática (que se lo digan a P. MANUEL). No digamos nada la sociología y la política.
Durante mucho tiempo se ha venido llamando «lengua de madera», por su pesadez y su lisura o vacío de contenido, a la vieja y estereotipada lengua burocrática, pero luego se ha extendido a todos los ámbitos y, tomada a broma, nos recuerda las burlas del actor mejicano Mario Moreno, «Cantinflas», porque es suficiente mirar y leer en nuestro entorno preciosas formulaciones como : «Trastorno del comportamiento perturbador no especificado», «Violencia de género», y cómo se denomina un camión municipal de la basura, para comprobar que se trata de fórmulas difícilmente sostenibles con la mínima racionalidad; es gramática pedante y espantosa, pero, en realidad es un lenguaje que trata de hacernos abrir la boca del mismo modo para que pensemos todos lo mismo, como en Babel.
Tal lengua de madera no quiere decir absolutamente nada, pero hace años ya que el lenguaje político, y hasta el administrativo, lo vienen utilizando y, por contagio o en vista de su eficacia, ha pasado al lenguaje de los medios, la publicidad y hasta la conversación. Y pongamos por caso la pedantísima palabra «evento» (no aguanto esa palabra), que don Antonio Machado ponía en solfa diciendo que no se debe decir «los eventos consuetudinarios que acaecen en la rúa», sino «lo que pasa en la calle» que, además, es lo propiamente literario. Pero sobreabundan otras palabras o modismos de madera que no significan nada, y al señor Marx le molestaba ya la palabra «progresista», que definía como «el tonto del calendario» (jajaja, Sanchez(stein) y P. MANUEL, y el del encefalograma plano, Garzón, quieren un Gobierno del cambio progresista, es decir, un Gobierno del tonto del calendario) porque sabía muy bien quiénes eran los que podían esperar el progreso en pleno primer industrialismo.
Lo que pasa es que con el correr de los años la lengua de madera lo que ha llegado a constituir finalmente es una serie de encantamientos mágicos (ya se sabe, el toque de la flauta de Hamelin) convertidos en una cadena de axiomas necesarios, y lo extraño de la lengua de madera viene de que, a diferencia de las otras lenguas, no tiene más que una función: servir de vehículo a la ideología. A robarnos el propio pensamiento.
El lingüista soviético Nikolai Iakovlevich Marr preveía el momento en que el proletariado triunfante se liberaría también de la lengua hablada, sujeta a humillantes restricciones naturales, y lo consideraba un «instrumento formal y retrógrado heredado del oscurantismo pasado» del que un día se liberaría la humanidad, porque no se necesitaba para nada, sino que la comunicación sería de inteligencia a inteligencia. Y tales afirmaciones nos parecen una simpleza o un delirio, pero es invento algo políticamente muy rentable, como en general todo lo que hoy se llama lo «políticamente correcto» y va camino de ser una neolengua obligatoria de un muy sutil totalitarismo, un nominalismo según el cual no son otra que lo que se las llama y su nombre de transformar la realidad, a costa de la inteligencia y para preparación de la idiocia mental, pero así es. Y podríamos decir que el constitutivo carácter de esta neolengua es su sustitución del lenguaje normal, como ya fue ensayado por el rey Nimrod, constructor de la torre de Babel del texto bíblico, que quiere alcanzar el sumo poder y para eso necesita que todo el mundo hable lo mismo y del mismo modo, para que piense lo mismo que es lo que, a veces, se llama «pluralismo» entre nosotros.
Desde siempre se ha sabido, efectivamente, que no hay nada que convenza más a las multitudes para que tengan un fervoroso pensamiento único que los discursos vacíos de contenido o las repeticiones de una o dos ideas seductoras y que lleven dos o tres palabras mágicas, pongamos, por ejemplo, «igualdad, modernidad, libertad, cambio y novedad y, desde luego, el pueblo, la gente (que para Podemos eso de decir “pueblo” puede sonar a comunista, y ellos, claro, quieren quitarse esa etiqueta, para que su “gente” les vote», para que ya se pueda decir cualquier cosa en torno a esas palabras; y en ambientes incluso intelectuales, como decía Leszek Kolakowski, gracias al juego retórico de las figuras de amo y esclavo en lucha puede darse la impresión de que se es un asombroso conocedor de la historia, la geografía, la economía o la numismática (que se lo digan a P. MANUEL). No digamos nada la sociología y la política.
Durante mucho tiempo se ha venido llamando «lengua de madera», por su pesadez y su lisura o vacío de contenido, a la vieja y estereotipada lengua burocrática, pero luego se ha extendido a todos los ámbitos y, tomada a broma, nos recuerda las burlas del actor mejicano Mario Moreno, «Cantinflas», porque es suficiente mirar y leer en nuestro entorno preciosas formulaciones como : «Trastorno del comportamiento perturbador no especificado», «Violencia de género», y cómo se denomina un camión municipal de la basura, para comprobar que se trata de fórmulas difícilmente sostenibles con la mínima racionalidad; es gramática pedante y espantosa, pero, en realidad es un lenguaje que trata de hacernos abrir la boca del mismo modo para que pensemos todos lo mismo, como en Babel.
Tal lengua de madera no quiere decir absolutamente nada, pero hace años ya que el lenguaje político, y hasta el administrativo, lo vienen utilizando y, por contagio o en vista de su eficacia, ha pasado al lenguaje de los medios, la publicidad y hasta la conversación. Y pongamos por caso la pedantísima palabra «evento» (no aguanto esa palabra), que don Antonio Machado ponía en solfa diciendo que no se debe decir «los eventos consuetudinarios que acaecen en la rúa», sino «lo que pasa en la calle» que, además, es lo propiamente literario. Pero sobreabundan otras palabras o modismos de madera que no significan nada, y al señor Marx le molestaba ya la palabra «progresista», que definía como «el tonto del calendario» (jajaja, Sanchez(stein) y P. MANUEL, y el del encefalograma plano, Garzón, quieren un Gobierno del cambio progresista, es decir, un Gobierno del tonto del calendario) porque sabía muy bien quiénes eran los que podían esperar el progreso en pleno primer industrialismo.
Lo que pasa es que con el correr de los años la lengua de madera lo que ha llegado a constituir finalmente es una serie de encantamientos mágicos (ya se sabe, el toque de la flauta de Hamelin) convertidos en una cadena de axiomas necesarios, y lo extraño de la lengua de madera viene de que, a diferencia de las otras lenguas, no tiene más que una función: servir de vehículo a la ideología. A robarnos el propio pensamiento.
miércoles, 7 de junio de 2017
Y SI HUBIESE OCURRIDO EN ESPAÑA ?
Si los atentados de Londres hubieran sucedido en España
Recientemente hemos vivido una seria de atentados en el Reino Unido (Manchester y Londres) al margen de los ocurridos anteriormente en Alemania, Francia, etc...
Pero todos sabemos que "España es diferente" pero, ¿QUÉ HABRÍA OCURRIDO SI LOS ÚLTIMOS ATENTADOS DE LONDRES HUBIERAN OCURRIDO EN ESPAÑA?.
Pues si los atentados de Londres hubieran ocurrido en España y la policía española llega a abatir a los asesinos causantes de semejante barbarie, en España habría ocurrido lo siguiente:
- Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, tal vez con el apoyo de Albert Rivera, pedirían la comparecencia urgente de Mariano Rajoy en el Congreso para que ofreciera explicaciones sobre las muertes de los terroristas a manos de la policía.
- PSOE, PODEMOS e IU exigirían inmediatamente la destitución del delegado del gobierno de la provincia y la propia del Director General de la Policía y de la Guardia Civil.
- Habría altercados y manifestaciones organizadas por PODEMOS en distintas capitales españolas protestando por la "brutalidad policial".
- Manifestaciones alentadas por ONG's "progresistas" contra el racismo en España bajo el lema "Welcome Refugees".
- Las mismas ONG's con el apoyo de "Podemos" y de Pedro Sánchezpedirían el enjuiciamiento de esos policías que tuvieron la "osadía" de apretar el gatillo.
- La cadena de televisión "La Sexta" y emisoras y medios escritos afines, buscarían imágenes o vídeos que pudieran demostrar la "mala praxis" de los grupos especiales de operaciones de la Policía o de la Guardia Civil.
- Colectivos de la izquierda pedirían la inmediata dimisión del Ministro de Interior y de paso la del Ministro de Justicia. Y ya puestos la del Ministro de Economía, que no pinta nada pero eso que llevan por delante...
- Pablo Iglesias y Pedro Sánchez se harían fotos a las puertas de alguna mezquita y con colectivos musulmanes para mostrarles "su" cariño y comprensión.
- Se organizarían manifestaciones y concentraciones enfrente de todas las sedes del Partido Popular en España-.
- Y al final como siempre, la izquierda intentando cabrear a todo un país tildando de "represora", "racista", "franquista" y "asesina" a la propia policía, despidiendo en loor de multitudes a los terroristas.
Y no hablamos del hecho de que por ejemplo, el Gobierno en el uso de sus facultades, decidiera desplegar al Ejercito por nuestras calle o instalaciones para garantizar nuestra seguridad. En ese caso, a todo lo anterior habría que añadir las protestas de ERC, la CUP, BILDU, colectivos antimilitaristas y demás mierda, que ante tragedias de semejante calado buscan siempre el beneficio propio aunque sea echando mierda sobre las víctimas y compadeciéndose de los asesinos.
Esto es España. Definitivamente "España es diferente". Tenemos la mierda que nos merecemos, y la que desgraciadamente queda por venir.
lunes, 29 de mayo de 2017
Soy imperfecto
Yo no soy perfecto.
Soy imperfecto en el amor; porque sólo amo a los que me gustan, cuando debería amar a todos.
Soy imperfecto en mis razonamientos, porque sólo entiendo lo que me conviene, y a veces pienso que la razón me pertenece.
Soy imperfecto en la comunicación; porque creo que sólo lo mío es importante, cuando hay tanto que escuchar.
Soy imperfecto en mi manera de ver; porque sólo le presto atención a lo que para mí es bello, aún sabiendo que todo tiene su lado hermoso.
Soy imperfecto en mi manera de creer; porque creo lo que me interesa, y no sé esperar confiadamente.
Soy imperfecto en mi madurez; porque me aferro sólo a lo que tengo y conozco, aún sabiendo que desprendiéndome de esas cosas, será más fácil caminar hacia la grandeza.
Conozco, y asumo mis imperfecciones. Sé que habrá personas a las que no convenza, debido a mis imperfecciones, también sé que no me creo el ombligo del mundo, todo lo contrario, sólo soy una partícula minúscula e intrascendente, que forma parte de él con todas sus imperfecciones y pocas o nulas virtudes
A los que pueda erroneamente parecerles que me las doy de perfecto, y centro del universo, he de decirles que están en un error.Së perfectamente lo que soy y mis defectos importantes.
Si hubiere alguien que tal cosa pensare, he de decirles que los comprendo, mi torpeza no ha hecho posible su comprensión, lo lamento profundamente, y he de decirles
No me catalogues, no soy un objeto.
No me etiquetes, no soy mercadería.
No me juzgues, no soy tu acusado.
No me acuses, no eres mi fiscal.
No me condenes, no eres mi juez.
No me enmarques, no soy un espejo ni un cuadro.
No me definas, soy un misterio.
No me minimices, soy más complejo de lo que crees.
No me divulgues, no soy un producto o una cosa.
No me vulgarices, soy alguien muy especial.
No me apuntes, no soy un blanco de tiro.
No me idolatres, no soy un ídolo.
No me calumnies, tengo el derecho a la verdad.
No me difames, tengo el derecho de ser quien soy.
No me encierres en esquemas, soy más libre de lo que te imaginas.
No creas demasiado en mí, soy falible.
No dudes siempre de mí, soy más verdad que error.
Recuerda siempre que:
Soy una persona como tú.
Soy humano como tú.
Soy limitado como tú.
Soy hijo de Dios como lo eres tú.:
Soy imperfecto en el amor; porque sólo amo a los que me gustan, cuando debería amar a todos.
Soy imperfecto en mis razonamientos, porque sólo entiendo lo que me conviene, y a veces pienso que la razón me pertenece.
Soy imperfecto en la comunicación; porque creo que sólo lo mío es importante, cuando hay tanto que escuchar.
Soy imperfecto en mi manera de ver; porque sólo le presto atención a lo que para mí es bello, aún sabiendo que todo tiene su lado hermoso.
Soy imperfecto en mi manera de creer; porque creo lo que me interesa, y no sé esperar confiadamente.
Soy imperfecto en mi madurez; porque me aferro sólo a lo que tengo y conozco, aún sabiendo que desprendiéndome de esas cosas, será más fácil caminar hacia la grandeza.
Conozco, y asumo mis imperfecciones. Sé que habrá personas a las que no convenza, debido a mis imperfecciones, también sé que no me creo el ombligo del mundo, todo lo contrario, sólo soy una partícula minúscula e intrascendente, que forma parte de él con todas sus imperfecciones y pocas o nulas virtudes
A los que pueda erroneamente parecerles que me las doy de perfecto, y centro del universo, he de decirles que están en un error.Së perfectamente lo que soy y mis defectos importantes.
Si hubiere alguien que tal cosa pensare, he de decirles que los comprendo, mi torpeza no ha hecho posible su comprensión, lo lamento profundamente, y he de decirles
No me catalogues, no soy un objeto.
No me etiquetes, no soy mercadería.
No me juzgues, no soy tu acusado.
No me acuses, no eres mi fiscal.
No me condenes, no eres mi juez.
No me enmarques, no soy un espejo ni un cuadro.
No me definas, soy un misterio.
No me minimices, soy más complejo de lo que crees.
No me divulgues, no soy un producto o una cosa.
No me vulgarices, soy alguien muy especial.
No me apuntes, no soy un blanco de tiro.
No me idolatres, no soy un ídolo.
No me calumnies, tengo el derecho a la verdad.
No me difames, tengo el derecho de ser quien soy.
No me encierres en esquemas, soy más libre de lo que te imaginas.
No creas demasiado en mí, soy falible.
No dudes siempre de mí, soy más verdad que error.
Recuerda siempre que:
Soy una persona como tú.
Soy humano como tú.
Soy limitado como tú.
Soy hijo de Dios como lo eres tú.:
domingo, 21 de mayo de 2017
PIRATAS INGLESES Y DEL CARIBE
RAZONES PARA NO FINANCIAR a PIRATAS DEL CARIBE o Papá: ¿por qué somos hispanos?.
La Venganza de Salazar la podemos hacer realidad. Este viernes se estrena la enésima película de criptoracismo anglosajón contra nosotros.
Cada cual que haga lo que quiera, faltaría más, sin embargo, conviene que sepamos un par de cosas antes de someter a nuestros hijos a una dosis más de propaganda anglosajona y merma de su autoestima como miembros de la mayor cultura del mundo junto a la china: la hispana.
En principio podemos pensar que da igual, que se trata solo de diversión, que no es tan importante. Pero es ahí precisamente donde radica el peligro, los mensajes constantes y las cookies ideológicas a las que exponemos a nuestros hijos penetran profundo porque tenemos la guardia baja y somos vulnerables.
Hace tiempo que los especialistas en comunicación audiovisual sabemos que hay dos maneras de cambiar la historia y la autoestima de los pueblos: la épica y el humor.
Son caballos de Troya peligrosísimos, sobre todo para las mentes infantiles por formar.
Vaya por delante que no he visto la película, pero solo con el trailer ya se comprueba que es lo de siempre: españoles feos vestidos de negro, malencarados con apellidos hispanos frente a tipos maravillosos como Johnny Depp.
Solo en los nombres está el racismo oculto que ha creado a tipos como Trump. Miren, los desagradables se llaman Fernando, Juan o Manuel, mientras los guay y chéveres responden por Jack, John o Christopher.
Pero eso no es nada. Es que los maestros de la propaganda anglosajona han conseguido darle la vuelta a la historia del mundo de tal manera, que ellos siempre son los "cool". Las mayores barbaridades las perpetraron ellos, pero con diez películas limpian diez siglos.
Lo hicieron con el Salvaje Oeste (Far West), convirtiendo a millones de niños en los años 60 en admiradores de exterminadores de indígenas disfrazados del Séptimo de caballería o de ranchero racista. Nadie quería ser indio entonces.
También con los sobrevalorados vikingos, que no les llegan a talón a los Fenicios, que encima eran los que llevaban el casco con cuernos de verdad. Pero los anglos se consideran herederos de los vikingos, y los fenicios son mediterráneos y españoles.
Lo volvieron a hacer con la II Guerra Mundial, con la Guerra Fría, a costa de los alemanes y los rusos, malos malísimos en cientos de producciones que nos marcaron.
Pero el colmo de los colmos es que hayan conseguido que los niños hispanos (no solo españoles, sino de América también), se disfracen de asesinos, delincuentes, violadores y genocidas que asolaron las ciudades de sus tatarabuelos, que admiren a los PIRATAS.
Miren, no hay diferencia alguna entre un niño disfrazado de pirata y el mismo niño ataviado de la SS. Si me apuran, es peor lo primero. En cifras, crueldad y ámbito geográfico, los piratas británicos, holandeses y franceses asesinaron y torturaron a mucha más gente inocente, mujeres, niños, ancianos y en muchas más ciudades que los nazis. ¿Se imaginan a la comunidad judía de Nueva York, por ejemplo, acudiendo al cine a ver una película en la que los nazis fueran los buenos?, ¡jamás!, ellos se defienden; hagamos lo mismo en tres continentes, somos millones.
No dan puntada sin hilo. Para robarnos nuestra autoestima histórica y nuestra identidad, eligen, además, a un actor español.
Cuando vea la película, por supuesto sin dejar un euro en ello, les comentaré con detalle.
Somos guionistas, no se nos escapan los guiños y los giros, las frases y los chascarrillos anti hispanos, anti católicos y de burla constante a nuestra cultura.
¡Qué gracioso Jack Sparrow!. Jaime Gorrión, que sería su traducción, no molaría tanto.
Son muchas ya las generaciones de hispanos que nos hemos criado intoxicados por Hollywood y BBC. Algunos nos hemos curado gracias a la lectura de historia de verdad, pero la gran mayoría no se recuperan nunca.
Por eso, nuestros jóvenes crean empresas con nombres en inglés, por eso todo son "fashion, festivals, beaches" y "wildl wolves"... ¡lo nuestro no les suena bien, nos han vencido amigos!.
¿Recuerdan el famoso anuncio en el que un niño le preguntaba a su padre: "Papá, ¿por qué somos del Atlético de Madrid?", pues bien, prepárense para que sus hijos le digan:
¿"Daddy, por qué somos españoles?".
La Venganza de Salazar la podemos hacer realidad. Este viernes se estrena la enésima película de criptoracismo anglosajón contra nosotros.
Cada cual que haga lo que quiera, faltaría más, sin embargo, conviene que sepamos un par de cosas antes de someter a nuestros hijos a una dosis más de propaganda anglosajona y merma de su autoestima como miembros de la mayor cultura del mundo junto a la china: la hispana.
En principio podemos pensar que da igual, que se trata solo de diversión, que no es tan importante. Pero es ahí precisamente donde radica el peligro, los mensajes constantes y las cookies ideológicas a las que exponemos a nuestros hijos penetran profundo porque tenemos la guardia baja y somos vulnerables.
Hace tiempo que los especialistas en comunicación audiovisual sabemos que hay dos maneras de cambiar la historia y la autoestima de los pueblos: la épica y el humor.
Son caballos de Troya peligrosísimos, sobre todo para las mentes infantiles por formar.
Vaya por delante que no he visto la película, pero solo con el trailer ya se comprueba que es lo de siempre: españoles feos vestidos de negro, malencarados con apellidos hispanos frente a tipos maravillosos como Johnny Depp.
Solo en los nombres está el racismo oculto que ha creado a tipos como Trump. Miren, los desagradables se llaman Fernando, Juan o Manuel, mientras los guay y chéveres responden por Jack, John o Christopher.
Pero eso no es nada. Es que los maestros de la propaganda anglosajona han conseguido darle la vuelta a la historia del mundo de tal manera, que ellos siempre son los "cool". Las mayores barbaridades las perpetraron ellos, pero con diez películas limpian diez siglos.
Lo hicieron con el Salvaje Oeste (Far West), convirtiendo a millones de niños en los años 60 en admiradores de exterminadores de indígenas disfrazados del Séptimo de caballería o de ranchero racista. Nadie quería ser indio entonces.
También con los sobrevalorados vikingos, que no les llegan a talón a los Fenicios, que encima eran los que llevaban el casco con cuernos de verdad. Pero los anglos se consideran herederos de los vikingos, y los fenicios son mediterráneos y españoles.
Lo volvieron a hacer con la II Guerra Mundial, con la Guerra Fría, a costa de los alemanes y los rusos, malos malísimos en cientos de producciones que nos marcaron.
Pero el colmo de los colmos es que hayan conseguido que los niños hispanos (no solo españoles, sino de América también), se disfracen de asesinos, delincuentes, violadores y genocidas que asolaron las ciudades de sus tatarabuelos, que admiren a los PIRATAS.
Miren, no hay diferencia alguna entre un niño disfrazado de pirata y el mismo niño ataviado de la SS. Si me apuran, es peor lo primero. En cifras, crueldad y ámbito geográfico, los piratas británicos, holandeses y franceses asesinaron y torturaron a mucha más gente inocente, mujeres, niños, ancianos y en muchas más ciudades que los nazis. ¿Se imaginan a la comunidad judía de Nueva York, por ejemplo, acudiendo al cine a ver una película en la que los nazis fueran los buenos?, ¡jamás!, ellos se defienden; hagamos lo mismo en tres continentes, somos millones.
No dan puntada sin hilo. Para robarnos nuestra autoestima histórica y nuestra identidad, eligen, además, a un actor español.
Cuando vea la película, por supuesto sin dejar un euro en ello, les comentaré con detalle.
Somos guionistas, no se nos escapan los guiños y los giros, las frases y los chascarrillos anti hispanos, anti católicos y de burla constante a nuestra cultura.
¡Qué gracioso Jack Sparrow!. Jaime Gorrión, que sería su traducción, no molaría tanto.
Son muchas ya las generaciones de hispanos que nos hemos criado intoxicados por Hollywood y BBC. Algunos nos hemos curado gracias a la lectura de historia de verdad, pero la gran mayoría no se recuperan nunca.
Por eso, nuestros jóvenes crean empresas con nombres en inglés, por eso todo son "fashion, festivals, beaches" y "wildl wolves"... ¡lo nuestro no les suena bien, nos han vencido amigos!.
¿Recuerdan el famoso anuncio en el que un niño le preguntaba a su padre: "Papá, ¿por qué somos del Atlético de Madrid?", pues bien, prepárense para que sus hijos le digan:
¿"Daddy, por qué somos españoles?".
domingo, 14 de mayo de 2017
ODIO AL GUAPO
ODIO AL GUAPO.
A menudo nuestro juicio hacia artistas y famosos en general, se ve determinado por condicionamientos subconscientes que conviene desenmascarar.
Uno de los más frecuentes es el prejuicio contra los guapos.
Nuestros propios complejos salen a relucir cuando ponderamos con mayor generosidad a todos aquellos que son del montón físico en el que nos consideramos inmersos, o de él para abajo.
Es una actitud de criptoenvidia que, al ser compartida por tanta gente, queda impune.
En realidad muchas personas tienen unos celos descomunales hacia los semejantes enormemente bellos, y trata como de compensar la suerte que estos tuvieron en la lotería de la simetría física, penalizando a los guapos en otros aspectos de la vida.
El extra perfecto es juzgado severamente durante toda su existencia por celos, y es obligado a demostrar permanentemente que no es tonto, que es culto, que tiene metas...
Ejemplos tenemos muchos; con los actores, por ejemplo, se ve nítidamente. Los Al Pacino, Dustin Hoffman o Robert De Niro, fueron sobrevalorados siempre precisamente por tener rostros normalitos tirando a poco agraciados. Por contra, un Brad Pit, a menudo sublime, o un Michael Fassbender, o hacen un papel de enfermo o deformado, o no se comen un colín con los críticos.
Nos cuesta aplaudir a Apolos y Afroditas, es como si merecieran un castigo por su suerte.
Lo mismo pasa con los deportistas, la gente tiende a pensar que Messi es mejor persona que Cristiano Ronaldo, porque a este último no se le perdona ser guapo. Hay un profundo desprecio en esta forma de pensar, algo oscuro que el propio Messi detecta. En el fondo lo daría todo por ser como Cristiano físicamente.
Lionel sale de un juzgado acusado de fraude fiscal, y es aplaudido. Mientras, al apolíneo Cristiano no se le perdona el mínimo gesto. Es como si la gente pensara: "Encima de lo guapo que eres, no se te ocurra cometer ningún error". ¿Y el otro?, ¡Qué mas da, mira su carita!. Somos malos, muy malos.
En mujeres el asunto incluso se acentúa. La amiga megaguapa es un enemigo a batir desde el colegio. Genera a su alrededor, sin quererlo, unas dinámicas que incomodan a todo el mundo. No hablo de gente guapetona, que somos todos, hablo de esas personas realmente espectaculares.
Verse rodeadas de tal revuelo las marca; gestionar emocionalmente las sinergia que provocan es lo peor de su propia maldición.
He conocido casos increíbles que sufrían mucho. Chicas que, deliberadamente, trataban de afearse, de vestir gris, para que las dejen en paz, para que alguien vea más allá de su hermosa faz; ansiando gustar por su persona, su alma, su carácter.
Hartas de que todo el mundo se enamore perdidamente de ellas, sus amigos, sus compañeros, los padres de sus amigos, todos... no consiguen encontrar amistad sincera. Siempre, detrás, está lo mismo. Una pesadilla.
Por eso los feítos simpáticos caen bien a todo el mundo, y por eso también pueden ser peligrosísimos cuando se dan cuenta de ello. Las peores personas que conozco son así.
El odio al guapo es como todas las fobias, se ampara en el número. Son menos, igual que los genios. La masa humana social aborrece y penaliza a los privilegiados por la naturaleza, por eso, consciente o inconscientemente, les desea el mal.
Es el motivo del éxito de las revistas y los programas de TV del llamado Corazón. Ver las desgracias de los guapos nos produce un gozo profundo, nos consuela, nos colma de un sentimiento de venganza y justicia poética perverso.
Por eso la gente se extraña cuando les digo que no quiero que mis hijos sean mega guapos, me basta con guapetones, su vida será mejor.
A
A menudo nuestro juicio hacia artistas y famosos en general, se ve determinado por condicionamientos subconscientes que conviene desenmascarar.
Uno de los más frecuentes es el prejuicio contra los guapos.
Nuestros propios complejos salen a relucir cuando ponderamos con mayor generosidad a todos aquellos que son del montón físico en el que nos consideramos inmersos, o de él para abajo.
Es una actitud de criptoenvidia que, al ser compartida por tanta gente, queda impune.
En realidad muchas personas tienen unos celos descomunales hacia los semejantes enormemente bellos, y trata como de compensar la suerte que estos tuvieron en la lotería de la simetría física, penalizando a los guapos en otros aspectos de la vida.
El extra perfecto es juzgado severamente durante toda su existencia por celos, y es obligado a demostrar permanentemente que no es tonto, que es culto, que tiene metas...
Ejemplos tenemos muchos; con los actores, por ejemplo, se ve nítidamente. Los Al Pacino, Dustin Hoffman o Robert De Niro, fueron sobrevalorados siempre precisamente por tener rostros normalitos tirando a poco agraciados. Por contra, un Brad Pit, a menudo sublime, o un Michael Fassbender, o hacen un papel de enfermo o deformado, o no se comen un colín con los críticos.
Nos cuesta aplaudir a Apolos y Afroditas, es como si merecieran un castigo por su suerte.
Lo mismo pasa con los deportistas, la gente tiende a pensar que Messi es mejor persona que Cristiano Ronaldo, porque a este último no se le perdona ser guapo. Hay un profundo desprecio en esta forma de pensar, algo oscuro que el propio Messi detecta. En el fondo lo daría todo por ser como Cristiano físicamente.
Lionel sale de un juzgado acusado de fraude fiscal, y es aplaudido. Mientras, al apolíneo Cristiano no se le perdona el mínimo gesto. Es como si la gente pensara: "Encima de lo guapo que eres, no se te ocurra cometer ningún error". ¿Y el otro?, ¡Qué mas da, mira su carita!. Somos malos, muy malos.
En mujeres el asunto incluso se acentúa. La amiga megaguapa es un enemigo a batir desde el colegio. Genera a su alrededor, sin quererlo, unas dinámicas que incomodan a todo el mundo. No hablo de gente guapetona, que somos todos, hablo de esas personas realmente espectaculares.
Verse rodeadas de tal revuelo las marca; gestionar emocionalmente las sinergia que provocan es lo peor de su propia maldición.
He conocido casos increíbles que sufrían mucho. Chicas que, deliberadamente, trataban de afearse, de vestir gris, para que las dejen en paz, para que alguien vea más allá de su hermosa faz; ansiando gustar por su persona, su alma, su carácter.
Hartas de que todo el mundo se enamore perdidamente de ellas, sus amigos, sus compañeros, los padres de sus amigos, todos... no consiguen encontrar amistad sincera. Siempre, detrás, está lo mismo. Una pesadilla.
Por eso los feítos simpáticos caen bien a todo el mundo, y por eso también pueden ser peligrosísimos cuando se dan cuenta de ello. Las peores personas que conozco son así.
El odio al guapo es como todas las fobias, se ampara en el número. Son menos, igual que los genios. La masa humana social aborrece y penaliza a los privilegiados por la naturaleza, por eso, consciente o inconscientemente, les desea el mal.
Es el motivo del éxito de las revistas y los programas de TV del llamado Corazón. Ver las desgracias de los guapos nos produce un gozo profundo, nos consuela, nos colma de un sentimiento de venganza y justicia poética perverso.
Por eso la gente se extraña cuando les digo que no quiero que mis hijos sean mega guapos, me basta con guapetones, su vida será mejor.
A
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