domingo, 21 de mayo de 2017

PIRATAS INGLESES Y DEL CARIBE

RAZONES PARA NO FINANCIAR a PIRATAS DEL CARIBE o Papá: ¿por qué somos hispanos?.


La Venganza de Salazar la podemos hacer realidad. Este viernes se estrena la enésima película de criptoracismo anglosajón contra nosotros.

Cada cual que haga lo que quiera, faltaría más, sin embargo, conviene que sepamos un par de cosas antes de someter a nuestros hijos a una dosis más de propaganda anglosajona y merma de su autoestima como miembros de la mayor cultura del mundo junto a la china: la hispana.

En principio podemos pensar que da igual, que se trata solo de diversión, que no es tan importante. Pero es ahí precisamente donde radica el peligro, los mensajes constantes y las cookies ideológicas a las que exponemos a nuestros hijos penetran profundo porque tenemos la guardia baja y somos vulnerables.

Hace tiempo que los especialistas en comunicación audiovisual sabemos que hay dos maneras de cambiar la historia y la autoestima de los pueblos: la épica y el humor.

Son caballos de Troya peligrosísimos, sobre todo para las mentes infantiles por formar.

Vaya por delante que no he visto la película, pero solo con el trailer ya se comprueba que es lo de siempre: españoles feos vestidos de negro, malencarados con apellidos hispanos frente a tipos maravillosos como Johnny Depp.

Solo en los nombres está el racismo oculto que ha creado a tipos como Trump. Miren, los desagradables se llaman Fernando, Juan o Manuel, mientras los guay y chéveres responden por Jack, John o Christopher.

Pero eso no es nada. Es que los maestros de la propaganda anglosajona han conseguido darle la vuelta a la historia del mundo de tal manera, que ellos siempre son los "cool". Las mayores barbaridades las perpetraron ellos, pero con diez películas limpian diez siglos.

Lo hicieron con el Salvaje Oeste (Far West), convirtiendo a millones de niños en los años 60 en admiradores de exterminadores de indígenas disfrazados del Séptimo de caballería o de ranchero racista. Nadie quería ser indio entonces.

También con los sobrevalorados vikingos, que no les llegan a talón a los Fenicios, que encima eran los que llevaban el casco con cuernos de verdad. Pero los anglos se consideran herederos de los vikingos, y los fenicios son mediterráneos y españoles.

Lo volvieron a hacer con la II Guerra Mundial, con la Guerra Fría, a costa de los alemanes y los rusos, malos malísimos en cientos de producciones que nos marcaron.

Pero el colmo de los colmos es que hayan conseguido que los niños hispanos (no solo españoles, sino de América también), se disfracen de asesinos, delincuentes, violadores y genocidas que asolaron las ciudades de sus tatarabuelos, que admiren a los PIRATAS.

Miren, no hay diferencia alguna entre un niño disfrazado de pirata y el mismo niño ataviado de la SS. Si me apuran, es peor lo primero. En cifras, crueldad y ámbito geográfico, los piratas británicos, holandeses y franceses asesinaron y torturaron a mucha más gente inocente, mujeres, niños, ancianos y en muchas más ciudades que los nazis. ¿Se imaginan a la comunidad judía de Nueva York, por ejemplo, acudiendo al cine a ver una película en la que los nazis fueran los buenos?, ¡jamás!, ellos se defienden; hagamos lo mismo en tres continentes, somos millones.

No dan puntada sin hilo. Para robarnos nuestra autoestima histórica y nuestra identidad, eligen, además, a un actor español.

Cuando vea la película, por supuesto sin dejar un euro en ello, les comentaré con detalle.

Somos guionistas, no se nos escapan los guiños y los giros, las frases y los chascarrillos anti hispanos, anti católicos y de burla constante a nuestra cultura.

¡Qué gracioso Jack Sparrow!. Jaime Gorrión, que sería su traducción,  no molaría tanto.

Son muchas ya las generaciones de hispanos que nos hemos criado intoxicados por Hollywood y BBC. Algunos nos hemos curado gracias a la lectura de historia de verdad, pero la gran mayoría no se recuperan nunca.

Por eso, nuestros jóvenes crean empresas con nombres en inglés, por eso todo son "fashion, festivals, beaches" y "wildl wolves"... ¡lo nuestro no les suena bien, nos han vencido amigos!.

¿Recuerdan el famoso anuncio en el que un niño le preguntaba a su padre: "Papá, ¿por qué somos del Atlético de Madrid?", pues bien, prepárense para que sus hijos le digan:

¿"Daddy, por qué somos españoles?".


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