martes, 24 de septiembre de 2013

ESPAÑA E IRLANDA

                                    ESPAÑA E IRLANDA



La falta de tejido industrial y la crisis económica hace presagiar que España seguirá el modelo irlandés del siglo XX.
La emigración de Irlanda se inició hacia mediados del siglo XIX con la llegada de la Irish Potato Famine (la Gran hambruna irlandesa) que provocó la salida de más de 2 millones de personas a otros destinos europeos. Las dos guerras mundiales, la aristocracia anglosajona y la falta de industria motivó la expulsión de los irlandeses de su país natal hacia la mayoría de naciones desarrolladas del mundo.

El caso de España es similar y lleva camino de convertirse en la nación emigrante del siglo XXI. Sumida en una crisis económica sin precedentes, ya se han marchado más de 400.000 españoles en busca de trabajo desde 2008, distribuidos por los distintos rincones de los cinco continentes.
Los jóvenes, considerados como la mejor generación de la historia del país, se encuentran con una tasa de paro de población activa del 27%, un porcentaje de desempleo juvenil en torno al 57% y sin ánimo de mejorar a corto plazo. La emigración aparece como la única salida y posiblemente sin billete de vuelta para muchos de los que deciden un día poner rumbo al extranjero.
 Desde el punto de vista macroeconómico, los dos países tienen similitudes en la actualidad por la contracción del PIB, la subida de la tasa de paro y porque se encuentran en una fase de rescate económico regulado por la troika: la Comisión Europea, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo.
 En el caso irlandés las expectativas son sensiblemente mejores que en el caso español. ¿Por qué? Principalmente por la creciente industria tecnológica asentada en Dublín y provincias colindantes, sumado al baluarte del primer idioma del mundo: el inglés.
 IBM, HP, Google, Facebook,
 Ebay, Amazon, Microsoft, Siemens o Intel se aprovecharon de la bajada del tipo al 12,5% en el impuesto sobre los beneficios de las sociedades y de un régimen fiscal que concede un crédito del 20% sobre el incremento del gasto en I+D para la empresa; además del 0% de impuestos sobre las exportaciones que van fuera de la UNION EUROPEA.
 Ello hace pensar que España tendrá y deberá de aplicar un régimen fiscal distinto del actual para ser un polo de atracción de grandes multinacionales, que fomenten la creación de puestos de trabajo y propicien un ecosistema viable como lo hizo el país irlandés en su día. De lo contrario podría perder el tren de los países desarrollados.
Desgraciadamente, nuestros politicos, no parecen darse cuenta de eso, y solo se preocupan de sus peleas para conseguir mas cotas de poder



 

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