viernes, 9 de agosto de 2013

VERANO Y VERANEO



                      Verano y veraneo



Me gusta el verano, he de reconocer que es la estación del año que mas me gusta. Los días son más largos, la luz del sol brilla mas, se vive mas en verano, solamente una pega, el calor, sobre todo si vivimos en una zona donde aprieta fuerte.
Me gusta el verano, pero no el veraneo, el veraneo actual, que si, el de mi niñez y adolescencia.
Recuerdo con verdadero encanto, aquellos veraneos de mi niñez y pubertad.Soliamos partir del 15 de Julio, al 15 de Agosto. Los primeros quince días, los pasábamos en El Escorial, un lugar con un encanto especial, muy fresquito, al atardecer, había que ponerse una rebequita,¡aquellos paseos por la explanada del Monasterio! Me impresionaba sus gentes, todas bien vestidas, y con un aire de distinción, a mí, me lo parecía. Por las tardes, mi madre nos llevaba a tomar un helado, a la heladería Los Valencianos, ¡¡que buenos aquellos helados!!, luego, cuando anochecía, nos sentábamos en una terracita, desde donde se veía el Monasterio, y nos distraíamos viendo a la gente pasar, tomábamos siempre lo mismo, una gaseosa Entonces, aun no había coca cola, y una bolsa de patatas fritas buenísimas, luego íbamos a cenar, y después al cine de verano, en el que a veces hacia frío. Por la mañana, excursiones a la sierra, La Granja, incluso Segovia. Así se nos pasaban en un santiamén los quince días escorialinos
En Agosto, íbamos a Cádiz, al Atlántico, en concreto a una playa del Puerto de Santa María, que hoy se llama Vista hermosa. Allí, ya hacia mas calor, aunque tampoco mucho, acostumbrados al calor insoportable de Bailen.
Recuerdo aquellas playas, que cuando bajaba la marea, se convertían en verdaderos campos de futbol, y era la delicia de la chiquillería. Entonces, las playas, no eran lo que son ahora, playas enormes, y con muy poca gente, siempre éramos los mismos, nos conocíamos todos, y todos los años, nos alegrábamos de vernos.
Alquilábamos una caseta de esas de lona a rayas, y en ella había hamacas de aquellas de madera, donde mi padre y mi madre se tumbaban, siempre bajo un parasol, entonces lo de broncearse ni se planteaba, los niños si que cogiamos cierto colorcito, pero los mayores, ni hablar. Por las mañanas, a tomar el baño, y a jugar por la playa. Había días, que no podíamos bajar a la playa, cuando hacia levante, la fuerza del viento era tal, que la arena, al ser levantada, te golpeaba el cuerpo, y a veces hasta te hacia sangrar, si no tenias cuidado. Mi madre, no quería que bajásemos a la playa cuanto hacia levante, pero, a pesar de todo, yo me escapaba, y me bañaba, siempre me ha gustado mucho el agua. En la playa, solo estábamos dos horitas, no como ahora, que la gente invade las playas, y permanecen en ella, mañana, tarde y noche. A la playa, hay que ir por la mañana, a tomar el baño, el permanecer en la playa todo el día, es una ordinariez. A las 2 en punto, a casa, a comer, luego, la siesta, ese gran invento hispano. A las 6, bajábamos otra vez, y paseábamos con mi madre por la orilla, y recogíamos coquinas, un molusco delicioso, que luego, mi madre nos freía. Luego, nos arreglábamos, y salíamos a pasear, y tomar nuestra gaseosa, hasta la hora de cenar, después de lo cual, nos sentábamos en la terraza, a contemplar toda la Bahía, y las luces de los barcos.
El veraneo de ahora, ha cambiado, ya no es lo mismo. Multitud de gente, invade las playas, como si fueran los Hunos, permanecen en ella, mañana, tarde y noche, algunos, hasta se quedan por la noche con sus cañas de pescar, es como si la playa, fuese a desaparecer. Están, los madrugadores, esos que a las 8 de la mañana, clavan sus parasoles en la arena, cogiendo los mejores sitios, una costumbre muy civilizada. Yo, no he ido nunca a esa hora a la playa, pero si alguna vez lo hiciere, quitaría, o cambiaria de sitio esos parasoles.
Luego, están los que hacen deporte en la playa, corren por la orilla, chapoteando y mojando al incauto que no se aparta. Los que dan patadas al balón, sin tener en cuenta que te pueden dar, o llenarte de arena. Los mas molestos de todos, son los que juegan con las palas, y una pelotita dura, que te puede sacar un ojo, generalmente, suelen ser familias, padre- hijo, padre- madre, muy ordinarios todos. Oído en una playa cercana: Nena, vamos a jugar con las palas un ratito.- No, que le pegas muy fuerte, y me haces daño en las ‘’tetas’’. SC
Están también los exhibicionistas, que lucen sus cuerpos musculados y amariconados, cargados de anabolizantes, y tatuados hasta el cielo de la boca, Dios mío, ¡que cosa mas horrible y ordinaria; antes, solo se tatuaban los legionarios. Ellas, también se las trae, también tatuadas y siliconadas, con sus tetas tamaño campana, globo, ubre, o grano, dependiendo del tamaño de las prótesis
Por ultimo, están los que creen que la playa es un restaurante, y comen, meriendan y cenan en ella, dejándolo todo sucio y sin recoger. Oído en la playa: Chica, toma un trozo de tortilla, que me ha salido buenísima.- No, que tu le pones cebolla, y luego me paso todo el día ‘’eructando’’, SC. Esta misma gente, cuando se marchan, dejan todo sucio, eso si, lavan las sillas, las fiambreras y las mesas en la playa. Oído: Paco, lávale el ‘’Chichi’’ a la nena, que lo tiene lleno de arena, y de paso, dile al Joshua, que salga ya del agua, que debe tener la ‘’pollilla’’ arrugada. SC
No es que yo no quiera que todo el mundo vaya a la playa, líbreme Dios, que vaya todo el mundo, pero de otra manera.
A la playa, se va un rato, y por la mañana, se toma el baño, y un poquito el sol y a casita. A la playa, no se va a hacer deporte, ni a exhibirse, ni a permanecer en ella todo el día, tampoco se va a comer, ni a molestar a nadie, salvo que queramos entrar a formar parte del cada vez mas numeroso grupo de la ORDINARIEZ

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