domingo, 3 de abril de 2016

La BELENEsTEBANIZACION

LA BELENEsTEBANIZACION DE LA POLITICA ESPAÑOLA

De la vieja política los españoles lo hemos experimentado todo, nos hemos quedado en la memoria especialmente con lo malo, claro, es condición humana. Es nombrar la política de siempre y enseguida nos viene a la cabeza una serie de latrocinios cometidos en nombre del pueblo. Echamos la vista atrás y es imposible recordar cuándo, cómo y con quién empezó todo, pero llevábamos décadas sin que nadie haya puesto remedio.
Así que aunque tarde el pueblo una vez se hartó y votó renovación. Y Podemos llegó al Parlamento y a los ayuntamientos, incluidos algunos importantes. Había que cambiar tanta basura, había que cambiar a los políticos que o nos habían estafado o no habían hecho nada por evitarlo. No valían, estábamos en crisis y en buena medida nos la había creado ellos con su felonía.
Así que aunque tarde el pueblo una vez se hartó y votó renovación. Y Podemos llegó al poder, digo. Y todos esperamos la renovación, esperamos la alegría del cambio, todos los políticos se apuntan al cambio. Todos quieren cambiarlo todo. Podemos era cambio y un cambio promovido por los políticos que nada habían querido que cambiase. Su inacción contra el asalto del dinero público, su indiferencia mientras a los demás nos bajaban el sueldo, nos despedían o nos desahuciaban fueron las principales de los cinco millones de votos de Podemos.
A los votantes no les importó saber que eran comunistas, los mismos comunistas de Cuba, Venezuela y la extinta URSS. No les importó que fuesen financiados por países extranjeros tan democráticos como Irán. Querían los votantes caras nuevas, acciones nuevas, políticas nuevas.
Y la política nueva ha consistido en llevarse al bebé a las Cortes; en orinar en las calles, en ir mal vestido para ver al rey, (no, nunca, jamás para ir a ver a los amiguetes progres a la gala del cine), en permitir que los manteros inunden metros, calles y plazuelas; la nueva política ha consistido en elevar a lo sagrado la cotidianidad de Belén Esteban, en bendecir la ordinariez y vulgaridad en el vestir y en las actitudes, como si vestir convencionalmente, como si andar con normalidad, como si asearse habitualmente tuviese alguna relación con los señores engominados y encorbatados que nos robaban.
La nueva política ha consistido en desacreditar cualquier acto que tuviese, aún de lejos, una relación con la religión, como la cabalgata de reyes, en permitir la exposición sacrílega de Pamplona, en desairar las procesiones de Semana Santa (eso sí, acudiendo con mamá del brazo). La nueva política ha consistido en aplaudir los escraches (qué palabra más horrible, ¿no tenemos otra más castellana y más eufónica?) si son contra los miembros de la vieja política pero en considerarlos antidemocráticos si son contra los nuevos políticos y su nueva política.
La nueva política pasa también por situaciones incomprensibles en cualquier parte del Europa. O de américa o Ocenaía o Asia. ¿Se imaginan ustedes alguna nación en la que los votantes de todas las regiones (llámenlo “estados federales”, “provincias” o “regiones”) apoyen la posibilidad de independencia de una de ellas? Insisto: Votantes de todas las partes del estado
La nueva política ha consistido en desacreditar al sistema judicial si este dictamina contra un concejal agresivo, faltón y violento. Y en explicar lo angelical que resulta oponerse por métodos violentos… a la vieja política. La nueva política consiste también en fomentar lo feo, lo chabacano, lo vulgar, lo ordinario, lo inelegante, lo basto, lo soez, que para los nuevos políticos debe ser el colmo del progresismo y de la modernidad. Buscan equiparar la modernidad con lo pedestre, quieren belenestebanizar España y convertirnos en una nación (aunque “el concepto de nación es discutido y discutible”) sanchopancesca, rufianesca y encanallada, burlas a las víctimas de Alcácer, al holocausto y a las víctimas de ETA incluídas.
Ante todo esto gran parte de los votantes callan y consienten, porque hay que apoyar a la nueva política, a los nuevos políticos y barrer a los viejos. Callan y consienten porque hay que cambiar España. Todo esto no les cuesta votos a los nuevos políticos. Pero la nueva política incluye también facetas viejas, atrasadas, obsoletas como los viejos políticos: colocar a los cuñados. Colocar a los maridos o a los hijos. Y eso es, queramos o no, vieja política.
Los votantes aceptan bolivarianismo, ordinariez y laicismo lacerante como animal de compañía. Sin rechistar. Pero ¿callarán también ante el viejo enchufismo de la nueva política? Callarán, callarán.

domingo, 21 de febrero de 2016

VIENTOS Y SOMBRAS


MIS CUADERNOS PERSONALES


                                                          VIENTOS Y SOMBRAS



  El titán destronado contempló las estrellas, y en aquel preciso momento comprendió que ya no le pertenecían, que pasaría el resto de su existencia vagando por el hueco cosmos sin que ningún ser humano volviera a dirigirse a él, o a temerle. Triste es que alguien muera y que sólo nos quede su recuerdo, pero peor es ser inmortal y no existir.


El viento sólo llega a serlo cuando silva entre los árboles, la maleza o los edificios. Carente de cuerpo sólido, sólo existe cuando choca contra los demás y les arranca un sonido. Hasta ese momento, el viento sólo es aire.


El ciego siempre será el más atrevido a la hora de cruzar un puente.


¿Soy un hombre que sueña por las noches con ser águila o soy un águila que sueña por las noches con ser hombre?


Para escapar de tu noche y encontrar un nuevo sol, me bastaría con una sonrisa, un abrazo, una caricia nueva, no tuya. Un nuevo destello en esta noche eterna.


Si para el budismo, a cada instante somos un ser distinto, ¿por qué me aferro a un pasado de dolor y lo siento mío? Las lamentaciones de ayer no deberían tener cabida en el mañana. Me retuerzo entre los gusanos para ser proclamado mariposa…


En una urnita guardaré tu sonrisa. El resto sigue ardiendo.


Hace ya más de un año que cometí mi gran error, que me hundí con los demás y descubrí que no sólo no soy especial, sino que, al menos una vez en mi vida, he sido el ser más despreciable de la creación. Si me reencarno, tendré que pagar por ello.


El sexo es el mayor regalo de la existencia. Todo nace de él y todo nos conduce a él. Nunca entenderé por qué occidente no lo venera cuando es la mejor divinidad que puede existir: da y recibe por igual.


Y el buda les reunió y les dijo: “Nombraré como líder del monasterio al que de vosotros sea capaz de describirme esta tetera sin utilizar palabras”. Uno tras otro, los monjes fracasaban. “Es un objeto de metal, maestro”, dijo uno. “Colocándola al fuego”, dijo otro. A todos decía buda que no. En esto que llegó el monje cocinero y, debido a que le entorpecía el camino, apartó la tetera de una patada. El buda le hizo líder de inmediato.


Nos perdemos en vericuetos sin sentido, en vez de fijarnos en lo primordial, en lo básico, una rosa, un vaso, un rostro. Poseen fuerza por sí mismos, no necesitan que los definamos. Hay que enseñar a sacar la flecha, no aprender de qué esta hecha.


Durante diez días, los peregrinos escalaron hacia las montañas del Za-zen. Cuando faltaba un día para llegar a la cima, uno de los peregrinos se dio la vuelta y empezó a bajar. Un compañero le grito: “¿Qué haces? ¿A dónde vas? ¿No ves que ya estamos apunto de llegar?”. A lo que respondió éste: “Seguro que la vista es magnífica, pero, ¿habéis pensado en que no tendremos cobertura allí arriba?”.


Muerte, muerte y muerte. Te enseñaré el dolor en un puñado de polvo. Hay otros mundos aparte de éste. Y algunos, desgraciadamente, están aquí.


Un silencio en boca de otro es menos silencio si lo comparte con su propia sombra menguante. Sí, las sombran menguan como la luna, como la vida, como todo.


sábado, 20 de febrero de 2016

EL SOL Y LAS NUBES



MIS CUADERNOS PERSONALES


                                                EL SOL Y LAS NUBES

Hacía uno de esos aburridos días de invierno en los cuales las nubes habían conseguido conquistar el cielo. Deprimido y débil, como me acontecía siempre que amanecía nublado, decidí pasar todo el domingo leyendo. Sin embargo, hacia la media mañana, el sol comenzó a iluminar mi habitación, por lo que me asomé desde mi terraza hacia el cielo y pude contemplar cómo la luz solar había triunfado de nuevo. Ya podía sentir el calor por mi cuerpo, la sangre afanándose en transportar oxígeno a las células y comida y, por ende, las renovadas energías, las ganas de salir a la calle, de estar con la gente, de hollar terrazas y de trasegar claras, de vivir, en fin, de puertas para fuera.

Mientras pensaba a quién llamar y dónde quedar, contemplé al diezmado ejército nimbo en retirada. Algunas nubes soldado, incapaces de huir a tiempo, eran desintegradas por la acción del calor del sol. El resto, sencillamente, recogieron sus gotas de agua y abandonaron el campo de batalla lo más rápido que les permitía el poco viento que circulaba esa mañana.

¿A dónde se reunirían las nubes vencidas? Habían perdido una batalla, pero no la guerra, por lo que debía existir un punto geográfico donde el sol no llegase y las nubes pudieran reagruparse y hacer planes para un nuevo ataque. Quizá no fuera un lugar determinado, sino la suma de sus colonias, de sus cielos conquistados, que, salvo por fortuitas incursiones solares, permanecen de color gris perla casi a perpetuidad. Mi mente procedió veloz a trazar un mapa aéreo que representase los dominios del Imperio Nube: los países nórdicos, Inglaterra, Canadá, Santiago de Compostela, y un largo etcétera.

¿Cuál sería el móvil de su insaciable sed de conquista? Porque lo que resulta obvio es que constantemente intentan apoderarse de nuevos dominios celestes, atreviéndose, incluso, a atacar en ocasiones a las regiones más importantes y seguras del Imperio Sol, provocando auténticas hecatombes para forzar a la zona en cuestión a reconocer la supremacía del Imperio Nube en sus tierras.

Considero que Elche, mi hogar, es un protectorado del Imperio Sol, aunque aquí ambos bandos han aprendido a convivir, repartiéndose el año, amén de unos tratados firmados hace una eternidad. A pesar de ello, y de la relativa tregua que han alcanzado en Elche y en más zonas, el Imperio Nube intenta continuamente forzar la débil paz existente. Sus ejércitos diezman nuestros cultivos, inundan nuestras calles y levantan por los aires nuestros hogares., afortunadamente sòlo muy de vez en cuando

Con lo que no contaba el Imperio Nube era con nuestro alzamiento, rebeldía y ansias de libertad. Para ello, nosotros, los seres humanos, decidimos combatir a nuestro enemigo con la única arma eficaz que disponemos: la ciencia. Así, comenzamos a verter nuestros desechos gaseosos contra el Imperio Nube, a colocar sistemas de refrigeración y de calefacción por todas partes, a comprar vehículos autopropulsados y a coger un spray y, mirando al cielo, rociar los pérfidos cúmulos con CFC.

Nuestro trabajo ha ido dando sus frutos. Para empezar, hemos conseguido que aumente la temperatura media en la superficie, creando un hermoso efecto que podríamos definir de invernadero, que nos permite retener a ras del suelo las nobles radiaciones del sol entre nosotros, dándole así más tiempo para combatir a su feroz rival. Por otro lado, hemos abierto un agujero considerable entre las filas enemigas, en una capa defensiva del Imperio Nube denominada Ozono. Gracias a esta heroica acción, los rayos del sol penetran hasta lo más hondo de nuestros seres, colmándonos de su sabiduría y eternidad, bendiciéndonos por nuestras valerosas hazañas en contra del enemigo, y convirtiendo la superficie del planeta en un hermoso solar.



domingo, 27 de diciembre de 2015



NUESTRA VIDA NO TENDRIA SENTIDO SIN LAS ARTES



La vida de todas las personas, aun la de aquellas que no están conscientes de ello, está enmarcada por expresiones culturales; algunas colectivas y otras muy personales, pero todas importantes. La mayoría no se detiene a pensar sobre la importancia de las artes en sus vidas, pero denos tres minutos y se lo vamos a mostrar. Pensemos un mundo sin expresiones artísticas.
Primero, eliminemos el teatro. Quitemos de nuestra vida todas las obras dramáticas que hayamos visto, los títeres, los magos, los comediantes; también actividades más cotidianas como las pastorelas.
Ahora, quitemos la danza. Eliminemos todos los bailes a los que hayamos asistido o en los que hemos participado, los actos escolares, nuestro primer baile con algún novio o novia, la discoteca, nuestro baile de graduación, nuestro primer baile como esposa o esposo, todas las fiestas bailables; también eliminemos todas esas ocasiones en que utilizamos algún bailecito paraexpresar nuestra emoción porque nuestro equipo metió un gol, porque nos dieron permiso de ir a la fiesta, porque nos encantó la comida que probamos, por (incluyamos las demás razones que nos impulsaron a bailar de la emoción).
Podemos seguir con las artes visuales. Quitemos los altares, pinturas e imágenes del interior de los templos religiosos, las pinturas que adornan nuestro hogar o nuestro lugar de trabajo, los “nacimientos”, las fotografías, los monumentos, los juguetes tradicionales…
Luego podemos borrar la cinematografía. Eliminemos todas las películas que hemos visto, todos los documentales y, en especial, todo lo que hemos aprendido, sentido y vivido a través de ellas. Las lágrimas (de tristeza y risa), el suspenso, el miedo, la alegría; las vidas de hombres y mujeres, reales o ficticios, que nos han inspirado; puntos de vista diferentes al nuestro; experiencias compartidas.
Ahora imaginémonos nuestra vida sin literatura. Olvidémonos de los cuentos, las fábulas, los chistes, las historias, las novelas, los personajes.
Sigamos con la música. ¿Cómo sería nuestra vida sin música? Las fiestas y desfiles, el camino hacia el trabajo o la universidad, nuestras ceremonias religiosas, nuestras ceremonias civiles y cívicas, los eventos deportivos, sin himno nacional, sin conciertos… ¿Cómo sobreviviríamos nuestros años adolescentes sin música?
Ahora quitemos la arquitectura. Nuestra casa, nuestra oficina, nuestra escuela, nuestra universidad, nuestro templo. Ahora los de todos los demás.
Y finalmente, quitemos las obras del diseño. ¿Ya se dio cuenta para dónde vamos? La silla donde estamos sentados o sentadas, la mesa que tenemos en frente, la computadora a través de la cual estamos leyendo esto, este portal, el celular, las lámparas, la televisión, la cafetera, los platos y los cubiertos, los vehículos, el logo de nuestra empresa, las estampas religiosas, los pósters de nuestros ídolos, la bandera y el escudo nacional, los símbolos de nuestro equipo deportivo, todo, TODO lo que queda, incluyendo su ropa.
Ya no queda nada.
Aunque podríamos pensar por un momento que un mundo sin nada sería no solo cómico (imaginándonos “chulones” deambulando como cavernícolas) sino deseable, en el mejor de los casos una vida sin expresiones artísticas sería aburrida y difícil y, en el peor de ellos, sería una existencia más allá de lo simplemente depresivo.
Ninguna persona (o muy, muy poquitas) puede permanecer sin intentar resolver algún problema práctico –¿cómo hago lisa la piedra para que me pueda sentar más cómodo?, ¿cómo hago para que no se me escape la cabra?, ¿cómo hago para que no me dé frío?–; sin cuestionarse algo –¿existe un Ser superior?, ¿porqué estoy aquí?, ¿porqué me pega?–; o sin buscar y encontrar la forma de registrar lo que siente, piensa y ve. Eventualmente, todos buscamos la forma de hacernos permanentes y todo esto se hace a través de las artes.

miércoles, 9 de diciembre de 2015



LA ESTUPIDEZ LAICISTA Y NACIONALISTA



¿HASTA DONDE PUEDE LLEGAR LA ESTUPIDEZ NACIONALISTA?
La Navidad, como todo el calendario, es un campo de batalla de las guerras ideológicas. Los revolucionarios franceses se inventaron un calendario nuevo; los bolcheviques rusos, los nacionalsocialistas alemanes y los comunistas castristas han tratado de borrar las fiestas cristianas con solsticios, equinoccios, fiestas de la cosecha... Esa tendencia a borrar las huellas cristianas y tradicionales se mantiene en nuestros tiempos con la sustitución de la Semana Santa o la Semana de Pascua por la Semana de Primavera, la eliminación de la datación antes y después de Cristo y la exigencia de montar Navidades laicas. Los nacionalistas separatistas vascos y gallegos también realizan sus campañas de manipulación en el mismo sentido. Desde hace unos años, al Olentzero bizkaitarra se ha unido la figura del Apalpador gallego, todavía más repugnante.
El olentzeroViejo chalado que permanece encerrado en una chabola del bosque todo el año y sólo sale en Nochebuena. Distribuye juguetes a los niños vascos. Es compañero de Papá Noel, pero, a diferencia de éste, se ha quitado el pijama rojo. Viste harapos, va sucio, no se le conoce mujer y convive con cabras, pese a lo cual los nacionalistas le permiten acercarse a sus hijos.
Esta figura existió en algunas comarcas montañesas de Guipúzcoa y Navarra, donde, lógicamente, había carboneros de leña. Este mito ha sido adoptado y modificado por los nacionalistas para ponerlo a su servicio y seguir secularizando y desespañolizando la sociedad.Fue renacido por obra de las Ikastolas
Las instituciones vascas controladas por el PNV y Bildu (ayuntamientos y diputaciones) subvencionan fiestas con el Olentzero, mientras regatean ayudas a las cabalgatas de los Reyes Magos. Incluso la televisión pública EITB ha rehusado en algún año emitir las cabalgatas, como si la imagen de los Reyes Magos fuese tan insoportable para los buenos vascos como el mensaje de Navidad del rey de España.
Este mito precristiano, readaptado a la mitología nacionalista, cuenta con el apoyo del eusko-klero, al que no le importa participar en la paganización de la sociedad vasca con tal de acercarse a su Euskadi amada
Un sobador de niños gallego
El nacionalismo gallego tiene una dependencia enfermiza de sus hermanos mayores vasco y catalán. or ello, los separatistas gallegos han tratado de encontrar su Olentzero, y lo han hallado en el Apalpador. Esta figura milenaria y arraigada se conoció en fecha tan lejana como 2006, cuando una página nacionalista que defiende la asimilación del gallego al portugués publicó un artículo descubriéndolo a la humanidad.
El Apalpador es un carbonero que vive en el monte, como el Olentzero; se toca con boina y fuma en pipa, como el Olentzero; lleva regalos a los niños en Nochebuena, como el Olentzero; su nariz roja muestra su gusto por las bebidas alcohólicas, como el Olentzero... La única y siniestra diferencia es que el Apalpador entra en el dormitorio de los niños y toquetea sus barriguitas con la excusa de comprobar si están bien alimentados por sus padres Por desgracia, un número creciente de ciudadanos e instituciones gallegos está cayendo en la trampa nacionalista, hipnotizados por el paletismo de defender y tragarse "lo de la tierra".
¡Que tiempos tan dichosos aquellos en los que solo existian LOS REYES MAGOS
MANUEL MARIN

domingo, 29 de noviembre de 2015




¿CUALQUIER TIEMPO PASADO FUÉ MEJOR?

Yo soy de los que piensan que cualquier tiempo pasado fué mejor, sobretodo si tenemos en cuenta por todo lo que estamos viviendo y padeciendo.¿Pero es eso cierto?. He reflexionado mucho sobre ello, y he llegado a mis propias conclusiones


-Seguro que has oído a alguien de tu entorno decir algo parecido a: “Hoy no es como antes. Ya no hay respeto por los mayores. Antes, todo el mundo era honesto y trabajador y la gente se preocupaba por los demás.” Me juego mi colección de chapas de pepsi-cola a que, si le preguntas a esa persona, su abuelo decía lo mismo. Y si hubiera posibilidad de poder preguntarle al abuelo de esa persona, diría que su abuelo opinaba igual y así hasta la cortina de los tiempos. ¿Por qué siempre tenemos la percepción de que en el pasado todo era mejor?

Conozco a personas que han tenido infancias duras y que opinan que antes la gente era más buena. Y te pueden dar una retahíla de recuerdos que justifican esa afirmación. Da igual que vivieran en la miseria o bajo represión política de cualquier tipo, lo que recuerdan es que antes eran más felices. La respuesta a esta forma de pensar está en el cerebro y en su capacidad para engañarnos. No le culpéis, no lo hace para fastidiar, sino para mantenernos sanos.

A esta percepción de que todo antes era mejor se la conoce con el nombre de efecto de positividad. Es un fenómeno por el cual nuestro cerebro es capaz de recordar con detalles muy vívidos las memorias felices, mientras que las tristes tienden a desvanecerse.

Por eso casi todos recordamos con cariño nuestra infancia y tenemos tantos recuerdos de juegos, diversión y felicidad. Por eso recordamos con cariño los buenos momentos que pasamos con una mascota fallecida y olvidamos los días de lluvia y frío en los que teníamos que sacarla a pasear o aquel día en que se comió los deberes y tu maestra no te creyó.

El mecanismo de percepción de positividad sirve para que podamos seguir hacia adelante sin “atascarnos” en recuerdos tristes. Es un truco del cerebro para que podamos superar los baches de la vida. Seguro que habéis tenido un momento duro en la vida: el fallecimiento de un ser querido, o algo menos doloroso como un montón de trabajo al que creíais que no podíais hacer frente, una montaña de exámenes apelotonados en una semana, o cualquier situación más o menos penosa. Comprobad que, a medida que pasa el tiempo, os cuesta recordar vívidamente lo mal que lo pasasteis y que realmente os queda un buen regustillo por haberlo superado. En el caso de la muerte de un ser querido, se traduce en que tendemos a conservar únicamente los recuerdos positivos que tenemos hacia esa persona.

El mecanismo de percepción de positividad no es perfecto y, de hecho, suele fallar en la gente que sufre de depresión: Estas personas no son capaces de recordar detalles vívidos de recuerdos, sino recuerdos vagos de cómo de mal le van las cosas.

En varios centros de Neurología realizaron experimentos que demuestran que nuestro estado de ánimo condiciona qué somos capaces de recordar. Así que, no hace falta estar diagnosticados de depresión para que haya fallos en el mecanismo de positividad: nuestro estado de ánimo afecta a nuestra memoria. Si estamos alicaídos, somos más propensos a recordar experiencias tristes o a resaltar las partes más negativas. Cuando estás triste no recuerdas lo genial que te lo pasaste en tu cumpleaños, sino que el pastelero escribió mal tu nombre en la tarta.

En los momentos de bajona, creemos que nos han pasado una serie de acontecimientos terribles que hacen que estemos tristes. Es decir, pensamos “como me han pasado un montón de cosas horribles, estoy depre”. Sin embargo es al contrario: “Como estás tristón, tienes más facilidad para recordar otras vivencias tristes”. O sea que cuando estamos tristes somos más propensos a fijarnos y pensar en las malas experiencias. Esto parece una obviedad, pero te vendrá bien recordarlo la próxima vez que estés triste.

En conclusión, en un estado normal, cuando recordamos cualquier tiempo pasado, lo hacemos con una mezcla de nostalgia y alegría y eso es lo que hace que, por muy malos que fueran realmente esos tiempos, los recordemos mejor que los actuales.

A pesar de todo lo reflexionado, yo sigo pensando que cualquier tiempo pasado fué MEJOR




sábado, 21 de noviembre de 2015




SEGURIDAD O LIBERTAD



Hay quienes creen que el hombre siempre se ve muy tentado a descartar la libertad a favor de la seguridad y de los beneficios materiales. Preferiría por tanto vivir en un régimen político que le garantice un plato de comida, aunque al precio de someterse a él sin chistar.
Aquí la “libertad” sería vista como un lujo inaceptable cuando la inequidad social conduce a algunas personas a morirse anémicas. “La única libertad que existe en el capitalismo es la de morirse de hambre”, han proclamado los socialismos de todos los tiempos.
Quienes han padecido los regímenes totalitarios (de derecha y de izquierda), y por tanto conocen en carne propia la opresión sobre las conciencias, tienen una percepción distinta: nada justifica, ni siquiera el orden social más injusto, el recorte de libertades individuales y sociales, sostienen.
El tópico aborda un problema clave de la filosofía política: la relación entre el individuo y la comunidad. ¿Son dos realidades antagónicas? ¿El individuo es anterior a la colectividad o al revés?
Si la colectividad tiene más derecho sobre el individuo el dilema libertad versus seguridad, se disuelve a favor de este último: habría entonces que sacrificar los deseos individuales, porque hay que garantizar la seguridad del conjunto, por lo general a través del Estado.
Quien no tuvo problema en concederle todo el poder al Estado fue el inglés Thomas Hobbes, para algunos el padre intelectual de todos los totalitarismos. Su razonamiento es que los seres humanos son criaturas mezquinas y egoístas, a las que sólo les interesan sus propias supervivencia y prosperidad.
Los individuos, por tanto, abandonados a su propio instinto, son criminales en potencia, viven en estado de discordia permanente, y sólo pueden ser sometidos por un poder policial superior.
“Mientras los hombres vivan sin un poder común que los atemorice, se hallan en la condición que se denomina estado de guerra; una guerra tal que enfrenta a todos contra todos”, escribió.
Hoy día, hay sociólogos que sostienen que ya no hay nada sólido ni seguro en la actual sociedad. 
Vivimos un tiempo donde todavía no están claras las estrategias para manejar los propios miedos y angustias. En este contexto,, el dilema seguridad versus libertad se ha agudizado.
El terrorismo y las acechanzas que se ciernen sobre los poderes políticos, los conatos de anarquía social, han generado paranoia entre algunos gobiernos, que así reivindican mayor ingerencia.
En Estados Unidos, por ejemplo, ante el peligro de ataques terroristas, la mayoría de los ciudadanos, estaría dispuesta a darle más atribuciones al gobierno, para garantizar seguridad, aunque eso restrinja libertades.
Pero una cosa no debería excluir a la otra.   “no es posible ser realmente libre si no se tiene seguridad, y la verdadera seguridad implica a su vez la libertad”.
Particularmente, y en situaciones como las que estamos viviendo ahora, y si tengo que elegir, prefiero la SEGURIDAD