domingo, 31 de julio de 2016

NECIOS Y MASCOTAS

Hace hoy dos años me ocurrió algo que me dejó sorprendido, o más bien desubicado, o quizá mejor, ambas cosas. El caso es que dando un  paseo por Puerto Banus,en un barrio que presume de tener el mayor número establecimientos de “firmas exclusivas” y cuyos escaparates ciegan la vista de quienes los miran, tanto por el esplendor de lo que en ellos se exhibe como por las cifras que adornan las etiquetas de sus artículos.
Seguímos y en el camino encontramos una tienda muy bonita con artículos y ropa de niños, así que  entramos para ver si podíamos“rescatar” alguna cosita para mis sobrinos- nietos
Confieso que pasé vergüenza cuando me di cuenta que todas aquellas cosas que veían mis ojos, ahora ya más detenidamente, no estaban destinadas a los niños, sino a perros de lujo de gentes de lujo que necesitan prolongar la ostentación de sus vidas en la vida de sus animales.
Sé que para muchas personas sus perros superan la condición de amigos -e incluso de hijos. Sé que para otras muchas son la compañía o el compañero inseparable y necesario para sus vidas solitarias, como también sé, de la excelente y eficaz labor que realizan aquéllos perros adiestrados que sirven de ayuda y guía a personas con minusvalías, y colaboran realizando encomiables servicios en los cuerpos de policía, bomberos, etc. Pero esa es otra cuestión.
A un perro se le debe cuidar, educar y querer, pero nunca convertirlo en una figura esperpéntica fruto del despropósito humano.
De regreso a casa,  y no contento con lo que vi, quise asomarme a la ventana del conocimiento “exprés” sobre este mundo del lujo humano trasladado a sus mascotas, así que busqué información en Internet. Y encontré más de lo que esperaba: tiendas que ofrecen sus artículos con frases como “accesorios para mascotas chic que quieren vestir a la última”, “joyas para los perritos más coquetos”, “accesorios de lujo para perros de raza pequeña y cachorros mimados y consentidos”, etc.
Casitas, camitas y canastillas personalizadas, artículos de belleza sofisticados, collares y arneses decorados con piedras preciosas, todo tipo prendas de vestir, y un largo etcétera de productos de “alta calidad” y de “firmas exclusivas”.
Y además: desfiles de modas en Nueva York. Hoteles de cinco estrellas provistos de lujosas suites y servicios tales como televisor de plasma, servicio de habitaciones, salas de juego, etc. Moteles “para mejorar los encuentros amorosos”, y Spas para que las mascotas desconecten de sus ajetreadas vidas con tratamientos de hidroterapia, ozonoterapia y masajes relajantes.
¿Acaso la gente que es capaz de invertir tanto dinero en proporcionar lujo y placer a sus mascotas, no son conscientes de los millones de niños que desearían ser tratados como la más sencilla y humilde de ellas? Pensé. Conmocionado.

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