Sobre el derecho a decidir
Este eufemismo ha sido repetido tantas veces en Cataluña que parece haberse convertido en verdad. Pero el llamado derecho a decidir no existe ni en la práctica internacional, ni en derecho constitucional, ni en el lenguaje político comparado, que encontraría ese término demasiado impreciso: ¿quién decide, qué se decide?
Los inventores de la expresión se refieren a dos ideas de manera implícita: Cataluña es una nación y, en consecuencia, tiene derecho a la autodeterminación. Es una maniobra retórica inteligente que pretende trasladar el debate desde el concepto resbaladizo de nación hacia el terreno más seguro de la democracia. El derecho a decidir no se debe negar, argumentan, porque ¿quién puede atreverse a impedir que la gente elija su destino?
La dificultad estriba en que los parámetros de la decisión son establecidos unilateralmente por el que ha diseñado ese derecho. Y entonces la democracia se convierte en autocracia. Qué se decide y quién lo decide lo decido yo, que también fijo el modo y los tiempos sin discusión. En cuanto al qué, surgen muchas preguntas que deberían responder los que apoyan esa idea: por qué votar la posible independencia en una parte de España en lugar de otra, por qué limitarse a algunas provincias (según se definieron en 1833), o por qué no se vota antes sobre nuestro régimen político como monarquía parlamentaria. En cuanto al quién, la definición del censo que hizo la convocatoria del plebiscito es caprichosa, porque niega la participación de los demás españoles después de una larga convivencia en un mismo Estado, porque acepta el voto desde los 16 años cuando salvo raras excepciones la inmensa mayoría de los países del mundo conceden esa capacidad a los 18 años, y porque impide votar a los catalanes que nacieron en Cataluña y hoy viven en el resto de España.
Por lo que se refiere al modo de la consulta, sorprende que quiera hacerse unilateralmente. Este es un punto de contraste llamativo con el caso escocés. Para que se den garantías democráticas en un plebiscito es preciso que las diversas opciones y consecuencias sean claramente debatidas, y esto no oocurre en Cataluña, donde se ha favorecido una especie de pensamiento único.
El reparto de poderes en España es mayor que el de algunos Estados federales
Los defensores del supuesto derecho a decidir renuncian a cualquier marco legal a la hora de reclamarlo. Aunque la Constitución española no lo reconozca, aunque la Unión Europea tampoco lo ampare, y a pesar de que el derecho internacional no se refiera a esa idea porque solo contempla la libre determinación de los pueblos coloniales, tal derecho existe. Parece que dicha capacidad tuviera un origen divino, como una revelación descendida sobre sus proponentes, que no admiten ningún tipo de debate al respecto. Tanta seguridad recuerda al personaje de Humpty Dumpty en Alicia a través del espejo, cuando decía que las palabras significan justo lo que él quiere que signifiquen.
Al negar un marco político y legal donde fundamentar ese derecho, y al delimitar de manera unilateral su forma de ejecución, los impulsores de la consulta en realidad motivan su causa en los sentimientos. Los catalanes, afirman, tienen derecho a la independencia porque se sienten una nación. A través del sistema educativo y del discurso oficial se ha alimentado un proceso de formación nacional que rechaza la idea de España como Estado plural en el contexto europeo. La única salida válida, se afirma, es la independencia. El problema de este enfoque es que contiene una enorme carga divisoria dentro de la Unión Europea, diseñada precisamente para superar esos instintos de enfrentamiento. El nacionalismo es un viejo concepto del siglo XIX que la integración europea ha ayudado a transformar, y que debemos reinterpretar en el siglo XXI de manera positiva y no excluyente.
La Constitución de 1978 se redactó con la vista puesta en Europa y con la clara intención de solventar problemas históricos que eran un lastre para todos. Hoy sigue teniendo un profundo sentido pacificador y conciliador. Los catalanes la votaron mayoritariamente sabiendo que era un acto constituyente, es decir, el cimiento de una nueva etapa política. La Constitución llegó a una solución transaccional al definir a España como nación, cuya soberanía reside en el pueblo, y al articular al Estado sobre la solidaridad y el reconocimiento de la pluralidad. Sobre ese fundamento, en las últimas tres décadas se ha desarrollado un notable sistema de reparto de poderes, más avanzado que el de algunos Estados federales.
La Constitución puede revisarse, obviamente, pero esto debe hacerse con el consenso de todos teniendo en cuenta el marco de la Unión Europea. Esa reforma debe ser negociada y pactada porque cualquier solución unilateral basada en sentimientos corre el riesgo de romper el orden jurídico y político que ha sido una garantía de paz, convivencia y estabilidad tras un doloroso siglo XX, cargado de odio y fanatismo.
Artur Mas, Puigdemon y sus adláteres azuzan y engrandecen demandas basadas en meros sentimientos
Un último aspecto de la reclamación de soberanía en Cataluña a través de un supuesto derecho a decidir es preocupante. La ruptura unilateral solo podría hacerse a un coste muy alto, esto es, la desmembración de España. A veces se presenta la corriente soberanista como un activismo pacífico y festivo, cuando en realidad muchos otros lo perciben como un separatismo que les produce pena y rechazo. Desde el punto de vista del Estado, Cataluña es un órgano vital para el conjunto de España, y las interacciones con otros órganos vitales han sido muy intensas, lo que hace la separación un asunto existencial. Los catalanes que persiguen ciegamente ese sueño no han comprendido que su hipotética independencia, quizás seguida por la de otras partes de España, supondría una verdadera conmoción tras una etapa reciente llena de intercambios profundos y de convivencia fructífera en un proyecto común.
La historia demuestra que, desgraciadamente, esas conmociones han sido acompañadas muchas veces de guerra y violencia.
miércoles, 15 de febrero de 2017
martes, 7 de febrero de 2017
Actitud ante el cáncer
Cada vez que se diagnóstica un cáncer en nuestro país. “Tienes que ser fuerte” .”Tienes que luchar”. “Sé valiente”. “No te rindas”.
Pues no señores, no estamos de acuerdo. El cáncer no se trata de luchar, el cáncer se trata de entender qué es lo que no funciona en tu vida.
El cáncer es una enfermedad que en mayor o menor medida, pone el freno de mano a tu vida. Si estás trabajando necesitas cogerte una baja laboral. Te obliga a dejar de hacer las cosas que hacías a diario y pasar a hacer cosas nuevas: hacer ejercicio, cuidar más tu alimentación, dedicarte tiempo a ti mismo, hacer ejercicio, mimarte, organizar tu vida para tener distintas parcelas cubiertas y contar con la ayuda de los seres queridos que te rodean y que pueden echarte una mano, etc.
El cáncer te da tiempo para revisar tu vida y entender qué es lo que no funciona. Para separar el grano de la paja: lo que te hace feliz de lo que no te hace feliz. De ver si estás viviendo en coherencia con tu auténtica forma de ser.
Todos, y cuando digo todos me refiero a todos (no sólo a los pacientes oncológicos si no también el resto de ciudadanos), deberíamos hacer revisión de nuestras vidas al menos una vez al año.
Reflexionar en qué punto estamos, si realmente la vida que llevamos y como la estamos viviendo nos hace feliz. Y si la respuesta es no, plantearnos qué pequeños cambios podemos hacer en nuestro día a día para vivir la vida con mayor plenitud, para acostarnos sintiendo que hemos aprovechado el día, que hemos vivido el día, que hemos sentido a la vida. Que, como dice un amigo mío, hemos vivido cada día a lo ancho.
El cáncer no se trata de ser valientes, ni de luchar, ni de vencer. Porque donde hay valientes hay cobardes, donde hay vencedores hay vencidos, y donde alguien lucha alguien pierde.
El cáncer se trata de amar y permitirse ser amado. De escuchar a nuestro corazón. De recuperar viejas aficiones que nos hacían sentir vivos. De retomar el contacto con personas que aportaban valor a nuestra vida. De volver a sentir, de volver a vivir, de volver a vibrar, de volver a ser felices. ..
Así pues, intentemos ser felices incluso con cáncer
domingo, 29 de enero de 2017
SOLEDAD Y DESOLACIÓN
SOLEDAD Y DESOLACION
Usualmente, confundimos la condición temporal o permanente de soledad con la sensación emocional de desolación. La soledad, desde un punto de vista terapéutico, es la decisión de estar solos para vivir, procesar, digerir e integrar un proceso que estamos viviendo. Incluso, puede ser una decisión permanente de vida, es decir, una forma de estar en el mundo, en compañía propia, más bien que en compañía de otros. Sin embargo, la presión social o conserva cultural, regularmente critica esta decisión de vida por no comprenderla apropiadamente.
Por otro lado, la desolación tiene que ver con una sensación interna de estar desvalidos, sin el amor de otros, con la impresión (usualmente imaginaria) de no ser querido por los demás. Tiene que ver con la sensación de sentirnos secos, incompletos, con una gran falta de cariño; y con la idea de que los seres que están conmigo no me aman, o no lo hacen como deseo que lo hagan. Planteado desde otro punto de vista, tenemos la sensación de que no logramos entrar en comunión con los seres que me acompañan, con aquellos que están conmigo.
Sin embargo, esa sensación de desolación, más que un indicativo de que los demás no me aman, o no lo hacen apropiadamente, de acuerdo a mis expectativas; más bien tiene que ver con un indicativo de que la relación que tengo conmigo está deteriorada, bien sea porque no me respeto mis tiempos, mis necesidades, no me escucho apropiadamente, no me quiero, no me pongo límites apropiados, y termino abusando de mi como ser humano. También puede ser un indicativo que muestra que mi amor propio está menoscabado, pues cuando mi relación con los demás está deteriorada, esto termina hablando de mi relación conmigo mismo.
No estar en comunión con los demás, termina siendo un indicador de que no estoy en comunión conmigo; y lo que reclamo o espero de los demás termina siendo aquello que en primera persona no estoy haciendo en mi vida para sentirme bien. Incluso, si las relaciones que tengo con otros son ciertamente relaciones tóxicas e inapropiadas en mi vida, fui yo quien en algún momento las escogió por alguna necesidad inconsciente.
Muchas veces, este estado de falta de comunión con los demás, y en última instancia, con nosotros mismos, tiene que ver con esa necesidad de mantenernos en un permanente estado de insatisfacción, de ausencia de felicidad, que está sobre todo fundamentado en la cultura del éxito, del tener, del poseer, del lograr; y de la falta de aceptación de nuestra vida tal como está, de lo que estamos transitando. Esto trae como consecuencia una sucesión de aparentes alegrías, cuando las cosas se aproximan a lo que deseo; y de profunda tristeza y desolación, cuando las cosas se alejan de aquello que continuo esperando, en desconexión de lo que realmente está ocurriendo en el mundo exterior.
La propuesta es, entonces, revisar esa sensación de desolación, en primera persona, en mi intimidad, para ver cómo esa soledad existencial que siento en relación con el mundo exterior, está hablando de mi propia soledad interior, de mi propio vacío, de mis propios descuidos conmigo mismo.
Usualmente, confundimos la condición temporal o permanente de soledad con la sensación emocional de desolación. La soledad, desde un punto de vista terapéutico, es la decisión de estar solos para vivir, procesar, digerir e integrar un proceso que estamos viviendo. Incluso, puede ser una decisión permanente de vida, es decir, una forma de estar en el mundo, en compañía propia, más bien que en compañía de otros. Sin embargo, la presión social o conserva cultural, regularmente critica esta decisión de vida por no comprenderla apropiadamente.
Por otro lado, la desolación tiene que ver con una sensación interna de estar desvalidos, sin el amor de otros, con la impresión (usualmente imaginaria) de no ser querido por los demás. Tiene que ver con la sensación de sentirnos secos, incompletos, con una gran falta de cariño; y con la idea de que los seres que están conmigo no me aman, o no lo hacen como deseo que lo hagan. Planteado desde otro punto de vista, tenemos la sensación de que no logramos entrar en comunión con los seres que me acompañan, con aquellos que están conmigo.
Sin embargo, esa sensación de desolación, más que un indicativo de que los demás no me aman, o no lo hacen apropiadamente, de acuerdo a mis expectativas; más bien tiene que ver con un indicativo de que la relación que tengo conmigo está deteriorada, bien sea porque no me respeto mis tiempos, mis necesidades, no me escucho apropiadamente, no me quiero, no me pongo límites apropiados, y termino abusando de mi como ser humano. También puede ser un indicativo que muestra que mi amor propio está menoscabado, pues cuando mi relación con los demás está deteriorada, esto termina hablando de mi relación conmigo mismo.
No estar en comunión con los demás, termina siendo un indicador de que no estoy en comunión conmigo; y lo que reclamo o espero de los demás termina siendo aquello que en primera persona no estoy haciendo en mi vida para sentirme bien. Incluso, si las relaciones que tengo con otros son ciertamente relaciones tóxicas e inapropiadas en mi vida, fui yo quien en algún momento las escogió por alguna necesidad inconsciente.
Muchas veces, este estado de falta de comunión con los demás, y en última instancia, con nosotros mismos, tiene que ver con esa necesidad de mantenernos en un permanente estado de insatisfacción, de ausencia de felicidad, que está sobre todo fundamentado en la cultura del éxito, del tener, del poseer, del lograr; y de la falta de aceptación de nuestra vida tal como está, de lo que estamos transitando. Esto trae como consecuencia una sucesión de aparentes alegrías, cuando las cosas se aproximan a lo que deseo; y de profunda tristeza y desolación, cuando las cosas se alejan de aquello que continuo esperando, en desconexión de lo que realmente está ocurriendo en el mundo exterior.
La propuesta es, entonces, revisar esa sensación de desolación, en primera persona, en mi intimidad, para ver cómo esa soledad existencial que siento en relación con el mundo exterior, está hablando de mi propia soledad interior, de mi propio vacío, de mis propios descuidos conmigo mismo.
jueves, 26 de enero de 2017
LO EVIDENTE
A veces hay que recordar lo EVIDENTE. ¿Porqué unos pocos consiguen tal impacto en la PERCEPCIÓN de todos?.
Es sencillo. Han averiguado que la gente no analiza los datos reales, sino que solo lee los titulares de los blogs afines y se los cree si concuerdan con sus ideas previas.
Ello lleva a una espiral de convencimiento no cuestionado que los enroca ideológicamente.
Esta esclerosis en el juicio objetivo conlleva una superioridad moral basada en la emotividad y en el sentimiento ficticio de que "todo el mundo lo sabe".
Conformar un micro universo de adeptos que sistemáticamente rechazan a todo su entorno disidente y al discurso que adoptan, se retro alimenta en una endogamia intelectual.
Es un fenómeno bien conocido y estudiado en antropología social y psicobiología.
Llegado un punto, los partidarios se cierran visceralmente a toda información contraria, por veraz y nueva que sea, y la perciben como un ataque personal a ellos. Actúan como una prolongación de su líder, identificándose con él más allá de sus propios intereses como votante y ciudadano.
Estos fenómenos florecen siempre en un clima de crisis, como toda creencia mesiánica. El impulso social de los primates nos aboca a la pertenencia a grupos, máxime en gente joven que ha abandonado muchos vínculos tradicionales como la religión, la autoridad, la política y la ética social heredada.
Por eso estos movimientos se esfuerzan en conceptos fáciles de vender, como que lo "nuevo" es mejor que lo "viejo", que todo "cambio" no puede ser a peor, o que los mayores de 40 años son personas obsoletas.
De este modo, el voto de un chaval de 18 años desmotivado, anula el de un experimentado adulto al que ya han engañado muchas veces y que es más difícil de convencer.
Toda virtud es convertida en privilegio. Si estudiaste es porque tus padres eran ricos, si trabajaste es porque tu entorno te promocionó de forma corrupta. Los méritos son losas, las carencias significan que eres un desheredado y mereces una compensación. Ellos te la van a regalar... ¡Porque lo mereces!, ¿a quién no le gusta oír esto?
Leyendo historia, estos movimientos de masas enfadadas se encuentran una y otra vez, siempre justo antes de un desastre económico que marca decenios de atraso en esas sociedades.
La idea falsa de que todos los "ricos" son malvados, y por tanto, si uno es "pobre" es porque es buena persona, lleva de inmediato al deseo subconsciente de que van a "repartir" y que algo nos tocará. Es tan infantil y medieval como todo pensamiento prefabricado.
No importa la verdad, sino la apariencia.
El biólogo Frans de Waal lo explica perfectamente en su magnífico libro La Política de los Chimpancés, que os recomiendo.
Ninguna sociedad primate avanza despreciando y relegando a sus individuos experimentados. Somos primates.
Por eso me esfuerzo en explicar y en poner un CON delante del VENCER.
Contemplar el bien común en clave de confrontación es la peor de las estrategias sociales, porque a la postre, ganamos o perdemos todos.
Una sociedad no puede presumir de igualitaria mientras apoya una lucha de machos alfa de libro. Ninguna mujer debería sustentar esta pelea. La que estaba, ha sido expulsada injustamente.
No van a repartir nada, porque los que puedan invertir, simplemente se irán a hacerlo a otro país donde la experiencia y las instituciones sean respetadas.
Es sencillo. Han averiguado que la gente no analiza los datos reales, sino que solo lee los titulares de los blogs afines y se los cree si concuerdan con sus ideas previas.
Ello lleva a una espiral de convencimiento no cuestionado que los enroca ideológicamente.
Esta esclerosis en el juicio objetivo conlleva una superioridad moral basada en la emotividad y en el sentimiento ficticio de que "todo el mundo lo sabe".
Conformar un micro universo de adeptos que sistemáticamente rechazan a todo su entorno disidente y al discurso que adoptan, se retro alimenta en una endogamia intelectual.
Es un fenómeno bien conocido y estudiado en antropología social y psicobiología.
Llegado un punto, los partidarios se cierran visceralmente a toda información contraria, por veraz y nueva que sea, y la perciben como un ataque personal a ellos. Actúan como una prolongación de su líder, identificándose con él más allá de sus propios intereses como votante y ciudadano.
Estos fenómenos florecen siempre en un clima de crisis, como toda creencia mesiánica. El impulso social de los primates nos aboca a la pertenencia a grupos, máxime en gente joven que ha abandonado muchos vínculos tradicionales como la religión, la autoridad, la política y la ética social heredada.
Por eso estos movimientos se esfuerzan en conceptos fáciles de vender, como que lo "nuevo" es mejor que lo "viejo", que todo "cambio" no puede ser a peor, o que los mayores de 40 años son personas obsoletas.
De este modo, el voto de un chaval de 18 años desmotivado, anula el de un experimentado adulto al que ya han engañado muchas veces y que es más difícil de convencer.
Toda virtud es convertida en privilegio. Si estudiaste es porque tus padres eran ricos, si trabajaste es porque tu entorno te promocionó de forma corrupta. Los méritos son losas, las carencias significan que eres un desheredado y mereces una compensación. Ellos te la van a regalar... ¡Porque lo mereces!, ¿a quién no le gusta oír esto?
Leyendo historia, estos movimientos de masas enfadadas se encuentran una y otra vez, siempre justo antes de un desastre económico que marca decenios de atraso en esas sociedades.
La idea falsa de que todos los "ricos" son malvados, y por tanto, si uno es "pobre" es porque es buena persona, lleva de inmediato al deseo subconsciente de que van a "repartir" y que algo nos tocará. Es tan infantil y medieval como todo pensamiento prefabricado.
No importa la verdad, sino la apariencia.
El biólogo Frans de Waal lo explica perfectamente en su magnífico libro La Política de los Chimpancés, que os recomiendo.
Ninguna sociedad primate avanza despreciando y relegando a sus individuos experimentados. Somos primates.
Por eso me esfuerzo en explicar y en poner un CON delante del VENCER.
Contemplar el bien común en clave de confrontación es la peor de las estrategias sociales, porque a la postre, ganamos o perdemos todos.
Una sociedad no puede presumir de igualitaria mientras apoya una lucha de machos alfa de libro. Ninguna mujer debería sustentar esta pelea. La que estaba, ha sido expulsada injustamente.
No van a repartir nada, porque los que puedan invertir, simplemente se irán a hacerlo a otro país donde la experiencia y las instituciones sean respetadas.
lunes, 2 de enero de 2017
ASÍ DEBERÍA SER
Luchamos o nos rendim
Luchamos o nos rendimos
El tiempo lo podemos clasificar en dos sentidos, en las horas del reloj, que siempre serán las mismas, las doce de hoy serán las mismas que las doce de mañana, pero las circunstancias del tiempo no serán las mismas por cuanto el tiempo sí que transcurre. Actualmente, la sociedad, no ya la española, sino podemos decir la mundial, está en un estado de nerviosismo generalizado, pero como los problemas cuando se notan es cuando se sienten sobre uno mismo los que a nosotros nos preocupa son los que nos atañen directamente.
Que se han vivido situaciones más extremas que las actuales no es punto de discusión, que estas circunstancias actuales se superarán y quedarán en el olvido, seguramente, pero ello lo comparo con una operación quirúrgica, posiblemente la dificultad no estribe en la cirugía realizada, sino en las secuelas de la rehabilitación. No obstante debemos comenzar a ser conscientes de nuestra realidad actual y de la futura, de nuestra propia responsabilidad, y que el futuro lo tenemos que comenzar a plasmar desde nuestro propio esfuerzo.
Enjuiciemos, analicemos y calibremos lo positivo y lo negativo de las actuaciones de nuestros representantes políticos, indaguemos en la conducta y profesionalidad de los mismos, seamos críticos con las actuaciones de nuestros partidos políticos y en las próximas elecciones nuestra decisión tiene ser realizadora de un cambio que posibilite el ascenso a los puestos dirigentes de verdaderos gestores de nuestro futuro político, económico y social. Se ha pasado el tiempo en que los españoles éramos bisoños en la práctica democrática, no podemos escudarnos en ello, la responsabilidad del futuro de nuestra nación también recae en nosotros, el camino nos lo pueden mostrar, pero somos nosotros los que tenemos que erradicar del camino aquellas piedras que lo entorpecen. No podemos darnos por vencidos, debemos comenzar una verdadera lucha para que la estabilidad económica, social y política vuelva a nuestra querida España, desde la cooperación, la sensatez, el esfuerzo del trabajo, y la conciencia del bien de todas nuestras regiones sin exclusiones ni agravios.
Pero para ello, como generalmente es preciso, se necesitan líderes que sean poseedores de la confianza del pueblo, líderes que actúen con claridad, honestidad y entrega, líderes que antepongan a intereses ocultos el verdadero interés por el cual han ascendido al mando, el interés por el pueblo, y con el verdadero valor de realizar las decisiones sin temor, siempre que de ellas se proyecte el beneficio general.
La problemática más generalizada es la falta de empleo. El trabajo es la fuente de la riqueza y de la estabilidad del individuo, cualquier ciudadano entre los valores que le son característicos, incluiría primero la salud y luego el trabajo. Como ciudadano ilicitano, soy conocedor de una de las grandes virtudes que siempre hemos alardeado, el espíritu emprendedor del ilicitano, y de los que no siendo de raiz ilicitana están impregnados de la misma ilusión de emprendedor y empresario. No comparto declaraciones políticas que basan la creación de empleo en la administración, volveríamos a lo que en ningún momento actual apoyamos, a un incremento del empleo público, es la empresa privada la que tiene que fomentar la creación de nueva industria.
Estamos atravesando una peculiar situación política en nuestro país, y duele observar que nuestros futuros representantes políticos, a pesar de sus incesantes declaraciones en cuanto al beneficio del pueblo español, éstas se traslucen más en declaraciones demagógicas que en un verdadero deseo.
Precisamos de nuevas directrices y de direcciones objetivas, de verdaderos trabajadores políticos y no de figuras de exposición mediática, confiemos pues que aquellos que nos representen están obligados a actuar con lealtad y dedicación al ciudadano que cedió su voto, y que al mismo tiempo sean conscientes de que a pesar de las diferentes ideas políticas de cada uno de los ciudadanos hay un deseo generalizado, la paz, el trabajo y el bienestar social.
Luchamos o nos rendimos
El tiempo lo podemos clasificar en dos sentidos, en las horas del reloj, que siempre serán las mismas, las doce de hoy serán las mismas que las doce de mañana, pero las circunstancias del tiempo no serán las mismas por cuanto el tiempo sí que transcurre. Actualmente, la sociedad, no ya la española, sino podemos decir la mundial, está en un estado de nerviosismo generalizado, pero como los problemas cuando se notan es cuando se sienten sobre uno mismo los que a nosotros nos preocupa son los que nos atañen directamente.
Que se han vivido situaciones más extremas que las actuales no es punto de discusión, que estas circunstancias actuales se superarán y quedarán en el olvido, seguramente, pero ello lo comparo con una operación quirúrgica, posiblemente la dificultad no estribe en la cirugía realizada, sino en las secuelas de la rehabilitación. No obstante debemos comenzar a ser conscientes de nuestra realidad actual y de la futura, de nuestra propia responsabilidad, y que el futuro lo tenemos que comenzar a plasmar desde nuestro propio esfuerzo.
Enjuiciemos, analicemos y calibremos lo positivo y lo negativo de las actuaciones de nuestros representantes políticos, indaguemos en la conducta y profesionalidad de los mismos, seamos críticos con las actuaciones de nuestros partidos políticos y en las próximas elecciones nuestra decisión tiene ser realizadora de un cambio que posibilite el ascenso a los puestos dirigentes de verdaderos gestores de nuestro futuro político, económico y social. Se ha pasado el tiempo en que los españoles éramos bisoños en la práctica democrática, no podemos escudarnos en ello, la responsabilidad del futuro de nuestra nación también recae en nosotros, el camino nos lo pueden mostrar, pero somos nosotros los que tenemos que erradicar del camino aquellas piedras que lo entorpecen. No podemos darnos por vencidos, debemos comenzar una verdadera lucha para que la estabilidad económica, social y política vuelva a nuestra querida España, desde la cooperación, la sensatez, el esfuerzo del trabajo, y la conciencia del bien de todas nuestras regiones sin exclusiones ni agravios.
Pero para ello, como generalmente es preciso, se necesitan líderes que sean poseedores de la confianza del pueblo, líderes que actúen con claridad, honestidad y entrega, líderes que antepongan a intereses ocultos el verdadero interés por el cual han ascendido al mando, el interés por el pueblo, y con el verdadero valor de realizar las decisiones sin temor, siempre que de ellas se proyecte el beneficio general.
La problemática más generalizada es la falta de empleo. El trabajo es la fuente de la riqueza y de la estabilidad del individuo, cualquier ciudadano entre los valores que le son característicos, incluiría primero la salud y luego el trabajo. Como ciudadano ilicitano, soy conocedor de una de las grandes virtudes que siempre hemos alardeado, el espíritu emprendedor del ilicitano, y de los que no siendo de raiz ilicitana están impregnados de la misma ilusión de emprendedor y empresario. No comparto declaraciones políticas que basan la creación de empleo en la administración, volveríamos a lo que en ningún momento actual apoyamos, a un incremento del empleo público, es la empresa privada la que tiene que fomentar la creación de nueva industria.
Estamos atravesando una peculiar situación política en nuestro país, y duele observar que nuestros futuros representantes políticos, a pesar de sus incesantes declaraciones en cuanto al beneficio del pueblo español, éstas se traslucen más en declaraciones demagógicas que en un verdadero deseo.
Precisamos de nuevas directrices y de direcciones objetivas, de verdaderos trabajadores políticos y no de figuras de exposición mediática, confiemos pues que aquellos que nos representen están obligados a actuar con lealtad y dedicación al ciudadano que cedió su voto, y que al mismo tiempo sean conscientes de que a pesar de las diferentes ideas políticas de cada uno de los ciudadanos hay un deseo generalizado, la paz, el trabajo y el bienestar social.
lunes, 5 de diciembre de 2016
FEMINAZISMO
LOS 11 PRINCIPIOS DE PROPAGANDA NAZI Y CÓMO EL FEMINISMO LOS UTILIZA PARA INCITAR AL ODIO CONTRA LOS HOMBRES
Joseph Goebbels fué el “ministro de ilustración pública y propaganda” del régimen nacional-socialista alemán. Uno de los grandes magos negros de la comunicación política, resumió su doctrina en estos 11 puntos, que el feminismo parece seguir al pié de la letra.
1 – Principio de simplificación y del enemigo único.
Todo el culpa del “Heteropatriarcado”. No importa si un Islamista asesina gays en una discoteca para sacrificarse ante lo que considera un fin moral superior o si los chirimbolos resultan ser tradicionalmente esféricos, todo, absolutamente TODO es culpa del enemigo único. No es estupidez. Es propaganda (e inmoralidad).2 – Principio del método de contagio.
Este principio se basa en reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo.El mantra del feminismo neomarxistatransversal. La confabulación de alegatos de “Racismo”, “Sexismo”, “Homofobia”, “Islamofobia”, “Transfobia”, todo articulado hacia el odio y la incitación a la violencia contra el monstruo que personaliza a la cultura occidental: El hombre blanco heterosexual.

3 – Principio de la transposición.
Este principio trata de cargar sobre el adversario los propios errores o defectos.- “El SAP no tiene base científica” (Lo que no tiene base científica es la teoría feminista)
- “En Varones Unidos inventan datos y hacen denuncias falsas” (Es el movimiento feminista el que incentiva la realización de denuncias falsas por violencia de género, e inventa datos ridículos como que “1 de cada 3 hombres son golpeadores” o “1 de cada 5 mujeres son violadas en la universidad” )
- “Los masculinistas son homosexuales y resentidos” (¿Quienes se encuentran tan carcomidas por el resentimiento que promueven adoptar la homosexualidad como método de “lucha política”?)
- “A las mujeres nos están matando” (Según las cifras oficiales mueren 3 hombres asesinados por cada mujer )
4 – Principio de la exageración y desfiguración.
Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.En Uruguay mueren 30 mujeres al año asesinadas por sus parejas, el feminismo lo plantea como un índice de violencia extrema. Pero esta cifra es solamente el doble de la que se ve en países europeos. Cada una de esas muertes es una tragedia, pero la cifra de homicidios es SIETE VECES más alta que la europea. Estas 300 personas que mueren asesinadas – en gran medida en relación al problema de la inseguridad – ¿No son una tragedia igual, o diez veces peor?.
La cifra de homicidios podríamos reducirla a un séptimo, la de femicidios quizás solo a la mitad si las llevamos a niveles europeos. Teniendo en cuenta que por homicidios mueren 9 veces más personas (hombres y mujeres), que por femicidios. ¿Si todas las vidas valen lo mismo, por qué lógica deberíamos priorizar una causa de muerte 3 veces más difícil prevenir y que afecta a 9 veces menos personas? Lógica ninguna, pero la histeria generada entorno a los femicidios sirve para legitimar medidas hembristas y la existencia de una pléyade de organizaciones feministas que aspiran a lucrar o acumular poder mediante al otorgamiento de “convenios” y subvenciones estatales.

5 – Principio de la vulgarización.
Este principio trata de que toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida.De aquí el uso y abuso de eslóganes reduccionistas que no requieren ningún procesamiento intelectual para ser adoptados:
- “Ni una menos”
- “Machete al machote”
- “Vivas nos queremos”
- “Muerte al macho”
- “Ante la duda tu la viuda”
- “Polla violadora a la licuadora”
6 – Principio de orquestación.
La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente.Por este motivo, cuando discutes con una feminista siempre te encontrarás con la misma decena de argumentos con que el aparato de propaganda les ha machacado el cerebro:
- “Las mujeres ganamos menos que los hombres” (Falso)
- “A las mujeres nos están matando” (A los hombres también y más )
- “A los hombres no los matan sus parejas” (Falso: 1, 2, 3 )
- “Son los hombres los que asesinan” (No. Son los asesinos los que asesinan)
- “Nos matan por ser mujeres” (Si a los hombres nos matan 3 veces más, es a nosotros a quienes nos matan por ser varones)
7 – Principio de renovación.
Goebbels decía que hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa.Por esta razón, ni bien terminan de hacer una campaña contra el femicidio, inventan la heteronormatividad, luego hacen una campaña contra una telenovela, luego contra el “machismo” en el deporte, no dejan que ningún tema se asiente, para que el opinión pública no tenga oportunidad de analizar el tema y darse cuenta del pescado podrido que le están vendiendo.
8 – Principio de la verosimilitud.
Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sonda o de informaciones fragmentarias.Te plantean que “Muere una mujer cada “##” horas!!”, no te dicen que en el mismo tiempo mueren 3 veces más hombres ni que se suicidan 9.
Te plantean que “Las calles no son seguras para las mujeres”, cuando es mucho más probable ser víctima de un atraco si uno es varón y es más probable que el desenlace del mismo sea letal.
9 – Principio de la silenciación.
Este principio se basa en acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.Acá vemos la importancia que tiene para el feminismo que se establezca un régimen de corrección política(Censura) en que las personas no tengan derecho de expresar sus opiniones personales, los medios no tengan el derecho de publicar informaciones que contradigan al feminismo por más ciertas que sean, y los que se animen a decir la verdad de todas formas sean perseguidos y acosados.
Se puede ver también la utilización de este principio en la costumbre feminista de caer en andanadas a pretender humillar a base de descalificaciones e insultos a sus críticos, como Big Pumuki, Agustin Laje, o nosotros mismos, que constantemente recibimos insultos y amenazas por las redes sociales, sin que se establezca una discusión real sobre los argumentos que planteamos.
10 – Principio de la transfusión
Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales.El feminismo opera sobre la base de la desechabilidad masculina, el sexismo tradicional en contra de los hombres que las sociedades humanas desde tiempos inmemoriales han ejercido, aplicando un menor valor a la vida masculina que se utiliza y muchas veces sacrifica para proteger a la femenina. Todas las tradiciones de sacrificio del hombre por la mujer, son parte de este complejo del que el feminismo abusa para alcanzar sus fines políticos.
11 – Principio de la unanimidad.
Este principio se basa en la generación de una falsa impresión de que existe un consenso a favor del feminismo, algo que en la realidad no es así. La oposición al feminismo es muy fuerte pero no se la ve, no se la escucha, porque emitir una opinión crítica acerca del tema, implica ser atacado personalmente.Sabemos que esta oposición existe, porque a pesar de la constante presión que sufren las mujeres, menos del 25% de las mujeres se consideran feministas(Huffpost/Yougov 2013), y estos son datos recavados por un medio neomarxista y feminista como el Huffington Post, cuya mesa editorial está compuesta en un 100% por mujeres.
Esta percepción falsa de que la mayoría de las mujeres es feminista, se impone a través del miedo. Del miedo a ser agredido, insultado, linchado mediáticamente o hasta a perder el trabajo si uno expresa una opinión divergente. Este miedo se genera en la gente a través de humillaciones públicas de personajes o instituciones reconocidas (Gustavo Cordera, el cantante de El Otro Yo, la revista Miss 15, el alcalde de Alcorcón) en todos estos casos el feminismo eligió personas o instituciones reconocidas, a las que tomó por sorpresa y obligó a través de verdaderos linchamientos mediáticos a pedir disculpas por acciones o dichos completamente inocentes, pero que contravenían los dogmas y prejuicios feministas. De esta forma, el grueso de la gente que vive como espectador estos episodios, es empujada a cuidarse en lo que dice, aprende que decir lo que le molesta a las feministas, por más que sea cierto, puede traerte malas consecuencias, y de esa manera se logra el silencio de la gente y con este silencio, la percepción falsa de unanimidad.
Así que cuando te digan que decir “Feminazi” es hacer una caracterización errónea del feminismo, mandarles este artículo y dejalos pensar.
jueves, 1 de diciembre de 2016
Sólo para amantes de la Historia
Don Miguel el toca-pelotas.
Entre los tópicos historiográficos con los que se alimentan los "progres" está el de la destitución de Miguel de Unamuno como rector de la Universidad de Salamanca por los "fachas", a finales de 1936. Es verdad, pero también lo es que el primer Gobierno que le destituyó fue el de José Giral, y lo hizo por el delito de apoyar a los alzados.
A la II República se le llamó "la República de los Profesores", y quienes más hicieron por traerla fueron los intelectuales reunidos en la Agrupación al Servicio de la República, fundada en febrero de 1931 por José Ortega y Gasset, Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala. Los tres fueron diputados en las Cortes Constituyentes. El elemento más venerable de esta tropa de choque, en una época en que los artículos de periódico y las conferencias radiadas conmocionaban a la sociedad como hoy las eliminaciones de Gran Hermano, fue el bilbaíno Miguel de Unamuno, catedrático de griego, pensador y permanente toca-pelotas de todo Gobierno.
Desde joven, a Unamuno sus opiniones le causaron constantes problemas, no sólo con políticos, como los abertzales del PNV, también con las autoridades. En 1914 fue despojado de su cátedra; pero el Gobierno al que más combatió fue el del dictador Miguel Primo de Rivera. A éste le llamó "fantoche real y peliculero tragicómico". Fue desterrado a la isla canaria de Fuerteventura y luego se exilió a Francia. Su campaña contra la Monarquía le llevó a formar parte de la lista de la candidatura de la conjunción republicano-socialista al Ayuntamiento de Salamanca. La República recién proclamada le colmó de honores. Participó en las Cortes Constituyentes, en las que empezó a desencantarse con el nuevo régimen y con los nuevos gobernantes. Tanto él como los demás intelectuales recibían desprecios de los diputados del pueblo, como Indalecio Prieto, que apodó a José Ortega y Gasset "la masa encefálica". Unamuno escribió y protestó contra los "diputados jabalíes", que se jactaban de reventar discursos mediante pataleos y pitadas y entre los que se encontraba el aviador Ramón Franco. Pese a lo anterior, recibió numerosos homenajes: en abril de 1935, con motivo del cuarto aniversario de la proclamación de la República, el Gobierno de centro-derecha le concedió el título de Ciudadano de Honor. También se le nombró rector vitalicio de Salamanca.
En 1936 Unamuno se sintió conmocionado por el comportamiento del Frente Popular y de sus masas. En junio describió una manifestación de izquierdas en Salamanca contra los magistrados de la Audiencia Provincial y calificó a las mujeres que participaron en ella de "tiorras desgrañadas, desdentadas y desaseadas". Un mes más tarde se produjo la sublevación del 18 de julio, que triunfó en Salamanca, y Unamuno la apoyó desde el primer momento. El día 26 se incorporó al nuevo Ayuntamiento constituido por los sublevados. A los periodistas extranjeros que le visitaban, dada su fama mundial, les decía que la guerra no era "una lucha contra una República liberal", sino por "la civilización". Sus actos y sus declaraciones preocuparon al Frente Popular, cuyos dirigentes comprendieron que se trataba de un golpe propagandístico brutal contra ellos. De modo que el 22 de agosto el Gobierno presidido por José Giral dictó un decreto, firmado por el presidente Azaña, por el que se destituía a Unamuno de todos sus cargos y se le reprochaba su traición, no haber guardado lealtad, "a la que estaba obligado", a un régimen que le había reservado "las máximas expresiones de respeto y devoción". También se anulaban su nombramiento como rector vitalicio de la Universidad de Salamanca y la creación en ésta de la cátedra que llevaba su nombre; y se retiraba su nombre a un instituto de enseñanza media de Bilbao al que se le había dado tal en 1934, con protesta entonces del siempre simpático Partido Nacionalista Vasco. En esta línea de degradación pública, pocos días después, los concejales del Ayuntamiento de Bilbao, compuesto por concejales republicanos, socialistas y peneuvistas, retiraron el busto de su paisano del salón de plenos y los honores que le habían sido concedidos, por su "conducta desleal", que le hacía "indigno" de ellos. (¿no les recuerda esto algo parecido a lo que le pasó a don Mariano cuando le declararon persona no grata en Pontevedra?). La Junta Técnica de Burgos, el embrión de Gobierno de la zona nacional, en un decreto del 1 de septiembre confirmó a Unamuno en todos sus cargos y honores y elogió "la adhesión fervorosa y el apoyo entusiasta" que el "ilustre prócer" prestaba a la "cruzada emprendida por España". Días después, el claustro de la Universidad de Salamanca, bajo su presidencia, redactó el "Mensaje de la Universidad de Salamanca a las Universidades y Academias del mundo acerca de la guerra civil", que rezaba así:
"La Universidad de Salamanca, que ha sabido alejar severa y austeramente de su horizonte espiritual toda actividad política, sabe asimismo que su tradición universitaria la obliga, a veces, a alzar su voz sobre las luchas de los hombres en cumplimiento de su deber de justicia.(...) tales hechos, innecesarios e inútiles, son reveladores de que la crueldad y destrucción, o son ordenadas o no pueden ser contenidas por aquel organismo que, por otra parte, no ha tenido ni una palabra de condenación o de excusa que refleje un sentimiento mínimo de humanidad o un propósito de rectificación."
Una vez que Franco, nombrado generalísimo y jefe del Estado el 1 de octubre de 1936, se instaló en Salamanca, Unamuno estuvo entre sus visitantes más ilustres. A comienzos de octubre hizo las siguientes declaraciones al periodista francés G. Sadoul:
"Tan pronto como se produjo el movimiento salvador del general Franco, me he unido a él (...) El Gobierno de Madrid me destituyó de mi cargo de rector, pero el Gobierno de Burgos me restableció mi función (...) El salvajismo inaudito de las hordas marxistas sobrepasa toda descripción (...) bandas de malhechores, de criminales natos, sin ninguna ideología (...) Es el régimen del terror. España está, literalmente, espantada de si misma (...) Si el miserable Gobierno de Madrid no ha podido ni ha querido resistir el empuje de la barbarie marxista, debemos tener la esperanza que el Gobierno de Burgos tendrá el valor de oponerse a aquellos que quieren establecer otro régimen de terror (...) Insisto en el hecho de que el movimiento a cuya cabeza se encuentra el general Franco tiende a salvar la civilización occidental cristiana y la independencia nacional.".
Sin embargo, su condición de toca-pelotas y la violencia que giraba a su alrededor estallaron en el famoso acto del 12 de octubre en el paraninfo de la Universidad, al que acudió en representación de Franco y en el que se enfrentó a parte de los asistentes por un discurso especialmente virulento del general José Millán Astray. En los días siguientes, la miseria humana hizo que los mismos que le habían aplaudido le expulsasen de las instituciones en las que tenía un puesto: el Ayuntamiento, la Universidad y el Ateneo. Se trató de civiles, algunos de ellos antiguos votantes de los partidos republicanos, no de militares ni de falangistas. Sus colegas universitarios propusieron al Gobierno su expulsión. El 26 de octubre Franco le despojó de su cargo de rector. En las semanas siguientes le llegaron testimonios de la represión desencadenada por los nacionales, que le llevaron a lamentarse. Como escribió en una carta fechada el 1 de diciembre, desgraciadamente no se están siempre empleando para ello métodos civilizados, ni occidentales ni menos cristianos.
Murió el 31 de diciembre en su casa, y su ataúd lo portaron varios falangistas.
El poeta Antonio Machado, que se encontraba en la zona republicana –su hermano Manuel estaba en la nacional–, escribió al conocer el fallecimiento del vasco: "Señalemos hoy que Unamuno ha muerto repentinamente, como el que muere en la guerra. ¿Contra quién? Quizá contra sí mismo".
Entre los tópicos historiográficos con los que se alimentan los "progres" está el de la destitución de Miguel de Unamuno como rector de la Universidad de Salamanca por los "fachas", a finales de 1936. Es verdad, pero también lo es que el primer Gobierno que le destituyó fue el de José Giral, y lo hizo por el delito de apoyar a los alzados.
A la II República se le llamó "la República de los Profesores", y quienes más hicieron por traerla fueron los intelectuales reunidos en la Agrupación al Servicio de la República, fundada en febrero de 1931 por José Ortega y Gasset, Gregorio Marañón y Ramón Pérez de Ayala. Los tres fueron diputados en las Cortes Constituyentes. El elemento más venerable de esta tropa de choque, en una época en que los artículos de periódico y las conferencias radiadas conmocionaban a la sociedad como hoy las eliminaciones de Gran Hermano, fue el bilbaíno Miguel de Unamuno, catedrático de griego, pensador y permanente toca-pelotas de todo Gobierno.
Desde joven, a Unamuno sus opiniones le causaron constantes problemas, no sólo con políticos, como los abertzales del PNV, también con las autoridades. En 1914 fue despojado de su cátedra; pero el Gobierno al que más combatió fue el del dictador Miguel Primo de Rivera. A éste le llamó "fantoche real y peliculero tragicómico". Fue desterrado a la isla canaria de Fuerteventura y luego se exilió a Francia. Su campaña contra la Monarquía le llevó a formar parte de la lista de la candidatura de la conjunción republicano-socialista al Ayuntamiento de Salamanca. La República recién proclamada le colmó de honores. Participó en las Cortes Constituyentes, en las que empezó a desencantarse con el nuevo régimen y con los nuevos gobernantes. Tanto él como los demás intelectuales recibían desprecios de los diputados del pueblo, como Indalecio Prieto, que apodó a José Ortega y Gasset "la masa encefálica". Unamuno escribió y protestó contra los "diputados jabalíes", que se jactaban de reventar discursos mediante pataleos y pitadas y entre los que se encontraba el aviador Ramón Franco. Pese a lo anterior, recibió numerosos homenajes: en abril de 1935, con motivo del cuarto aniversario de la proclamación de la República, el Gobierno de centro-derecha le concedió el título de Ciudadano de Honor. También se le nombró rector vitalicio de Salamanca.
En 1936 Unamuno se sintió conmocionado por el comportamiento del Frente Popular y de sus masas. En junio describió una manifestación de izquierdas en Salamanca contra los magistrados de la Audiencia Provincial y calificó a las mujeres que participaron en ella de "tiorras desgrañadas, desdentadas y desaseadas". Un mes más tarde se produjo la sublevación del 18 de julio, que triunfó en Salamanca, y Unamuno la apoyó desde el primer momento. El día 26 se incorporó al nuevo Ayuntamiento constituido por los sublevados. A los periodistas extranjeros que le visitaban, dada su fama mundial, les decía que la guerra no era "una lucha contra una República liberal", sino por "la civilización". Sus actos y sus declaraciones preocuparon al Frente Popular, cuyos dirigentes comprendieron que se trataba de un golpe propagandístico brutal contra ellos. De modo que el 22 de agosto el Gobierno presidido por José Giral dictó un decreto, firmado por el presidente Azaña, por el que se destituía a Unamuno de todos sus cargos y se le reprochaba su traición, no haber guardado lealtad, "a la que estaba obligado", a un régimen que le había reservado "las máximas expresiones de respeto y devoción". También se anulaban su nombramiento como rector vitalicio de la Universidad de Salamanca y la creación en ésta de la cátedra que llevaba su nombre; y se retiraba su nombre a un instituto de enseñanza media de Bilbao al que se le había dado tal en 1934, con protesta entonces del siempre simpático Partido Nacionalista Vasco. En esta línea de degradación pública, pocos días después, los concejales del Ayuntamiento de Bilbao, compuesto por concejales republicanos, socialistas y peneuvistas, retiraron el busto de su paisano del salón de plenos y los honores que le habían sido concedidos, por su "conducta desleal", que le hacía "indigno" de ellos. (¿no les recuerda esto algo parecido a lo que le pasó a don Mariano cuando le declararon persona no grata en Pontevedra?). La Junta Técnica de Burgos, el embrión de Gobierno de la zona nacional, en un decreto del 1 de septiembre confirmó a Unamuno en todos sus cargos y honores y elogió "la adhesión fervorosa y el apoyo entusiasta" que el "ilustre prócer" prestaba a la "cruzada emprendida por España". Días después, el claustro de la Universidad de Salamanca, bajo su presidencia, redactó el "Mensaje de la Universidad de Salamanca a las Universidades y Academias del mundo acerca de la guerra civil", que rezaba así:
"La Universidad de Salamanca, que ha sabido alejar severa y austeramente de su horizonte espiritual toda actividad política, sabe asimismo que su tradición universitaria la obliga, a veces, a alzar su voz sobre las luchas de los hombres en cumplimiento de su deber de justicia.(...) tales hechos, innecesarios e inútiles, son reveladores de que la crueldad y destrucción, o son ordenadas o no pueden ser contenidas por aquel organismo que, por otra parte, no ha tenido ni una palabra de condenación o de excusa que refleje un sentimiento mínimo de humanidad o un propósito de rectificación."
Una vez que Franco, nombrado generalísimo y jefe del Estado el 1 de octubre de 1936, se instaló en Salamanca, Unamuno estuvo entre sus visitantes más ilustres. A comienzos de octubre hizo las siguientes declaraciones al periodista francés G. Sadoul:
"Tan pronto como se produjo el movimiento salvador del general Franco, me he unido a él (...) El Gobierno de Madrid me destituyó de mi cargo de rector, pero el Gobierno de Burgos me restableció mi función (...) El salvajismo inaudito de las hordas marxistas sobrepasa toda descripción (...) bandas de malhechores, de criminales natos, sin ninguna ideología (...) Es el régimen del terror. España está, literalmente, espantada de si misma (...) Si el miserable Gobierno de Madrid no ha podido ni ha querido resistir el empuje de la barbarie marxista, debemos tener la esperanza que el Gobierno de Burgos tendrá el valor de oponerse a aquellos que quieren establecer otro régimen de terror (...) Insisto en el hecho de que el movimiento a cuya cabeza se encuentra el general Franco tiende a salvar la civilización occidental cristiana y la independencia nacional.".
Sin embargo, su condición de toca-pelotas y la violencia que giraba a su alrededor estallaron en el famoso acto del 12 de octubre en el paraninfo de la Universidad, al que acudió en representación de Franco y en el que se enfrentó a parte de los asistentes por un discurso especialmente virulento del general José Millán Astray. En los días siguientes, la miseria humana hizo que los mismos que le habían aplaudido le expulsasen de las instituciones en las que tenía un puesto: el Ayuntamiento, la Universidad y el Ateneo. Se trató de civiles, algunos de ellos antiguos votantes de los partidos republicanos, no de militares ni de falangistas. Sus colegas universitarios propusieron al Gobierno su expulsión. El 26 de octubre Franco le despojó de su cargo de rector. En las semanas siguientes le llegaron testimonios de la represión desencadenada por los nacionales, que le llevaron a lamentarse. Como escribió en una carta fechada el 1 de diciembre, desgraciadamente no se están siempre empleando para ello métodos civilizados, ni occidentales ni menos cristianos.
Murió el 31 de diciembre en su casa, y su ataúd lo portaron varios falangistas.
El poeta Antonio Machado, que se encontraba en la zona republicana –su hermano Manuel estaba en la nacional–, escribió al conocer el fallecimiento del vasco: "Señalemos hoy que Unamuno ha muerto repentinamente, como el que muere en la guerra. ¿Contra quién? Quizá contra sí mismo".
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